El embajador estadounidense en Damasco, Robert Ford, visitó hoy la asediada ciudad de Hama para expresar solidaridad con los manifestantes contra el régimen del presidente sirio, Bashar al Assad, informó el Departamento de Estado.
"Deberían saber que el embajador Ford está hoy en Hama", en el centro del país, indicó la portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Victoria Nuland, durante su rueda de prensa diaria.
"Está allí por su cuenta, no es un viaje organizado por el Gobierno sirio", añadió Nuland, quien señaló que la legación diplomática en Damasco informó a las autoridades sirias sobre la visita a Hama.
La portavoz indicó que el embajador ha pasado el día expresando el "profundo respaldo" de Estados Unidos al "derecho del pueblo sirio a reunirse pacíficamente".
Durante su visita, Ford habló con más de una docena de residentes de Hama y visitó una clínica en la que reciben tratamiento algunas de las víctimas de la violencia del régimen de Al Assad.
Nuland indicó que Ford pudo comprobar que la situación en Hama es "tensa", que muchas de las tiendas están cerradas y que la población está preocupada por la posibilidad de que las fuerzas leales a Al Assad avancen sobre la ciudad.
La portavoz indicó que el diplomático estadounidense planea permanecer en Hama hasta mañana.
La Organización Nacional para los Derechos Humanos en Siria (Ondhs) informó ayer que al menos 22 personas murieron y otras 80 resultaron heridas por disparos efectuados por la Policía entre el martes y el miércoles en Hama.
Numerosos habitantes de Hama han tenido que desplazarse a Damasco y otras ciudades debido al empeoramiento de la situación de seguridad y a los "asesinatos y detenciones", denunció ayer la ONG en un comunicado.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, exigió hoy desde Ginebra a Siria el cese inmediato de la violencia tras las muertes registradas en los últimos días.
En 1982, Hama fue testigo de una masacre perpetrada por el régimen de Hafez al Asad, padre del actual presidente, para aplastar un levantamiento islamista que causó entre 10.000 y 40.000 muertos.
Siria es desde el pasado marzo escenario de revueltas populares que se han cobrado la vida de 1.390 civiles y de 348 militares y policías, según el recuento del opositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.