En América concluyó la era en la que no había debates en las reuniones de ministros de Defensa y en las que se firmaban documentos sin discusión previa, afirmó hoy el ministro uruguayo del sector, Luis Rosadilla.
El ministro, que en 2012 será anfitrión de la X Conferencia de Ministros de Defensa de América, señaló en rueda de prensa que la pasada conferencia de ministros de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), que concluyó el pasado día 25 destacó porque su declaración final nació "al calor de arduas y en momentos ásperas discusiones".
"La Conferencia de Santa Cruz nos dejó satisfechos, porque creemos que se terminaron definitivamente los tiempos en los que estas reuniones servían sólo para rubricar declaraciones sin debatirlas", afirmó Rosadilla.
Para el ministro, las conclusiones obtenidas en Santa Cruz tienen así el valor de "la madurez" del debate en la que "los aspectos acordados, realmente se acordaron".
"Los países están comprometidos y se supo tener la convicción y firmeza para que en los puntos en los que no hubo acuerdo, se crearan espacios futuros para seguir hablando del tema", dijo Rosadilla.
La IX Conferencia de Ministros de Defensa de América, en la que participaron 30 países, acordó el pasado fin de semana informar de los gastos militares a las Naciones Unidas e impulsar las alianzas regionales para enfrentar mejor los desastres naturales, tras los terremotos de Haití y Chile.
Además, también ratificó su apoyo "al imperativo de la paz y la confianza mutua en el hemisferio, sustentados en los principios y propósitos de la Carta de la ONU y de la Carta de la OEA".
De cara a la próxima cumbre que Uruguay tendrá "el honor" de organizar, Rosadilla no adelantó el contenido de la agenda, cuya elaboración, dijo, corresponde a todos los participantes y no a sólo un país.
Sin embargo, el secretario de Estado adelantó que la postura de su país sobre la problemática de la Defensa en el continente americano radica en que las "sociedades son las que se tienen que reapropiar el concepto y que este deje de ser una cuestión de militares y elites políticas".
"No existe una Defensa significativa si la ciudadanía no se implica, si esta no se convierte en una cuestión para el conjunto de los ciudadanos de la nación, que éstos conozcan los problemas y ejerzan su papel", añadió.