Mónica Miguel Franco / Antropóloga, actriz y escritora
Como todos los noviembres se celebran en Panamá los dos hechos que dieron forma a su devenir como República, la independencia de España y la separación de Colombia. Y, como todos los noviembres se repiten, cual inveterada costumbre, las mismas discusiones bizantinas acerca de los símbolos patrios. ¡Esperen! Esperen un momento antes de agacharse a recoger las piedras para mi lapidación, no es esto una crítica, líbrenme los dioses de tal cosa. Sin duda es importante saber qué y cómo se celebra y está claro que los símbolos sólo son importantes en tanto en cuanto que su significado sea conocido y esté consensuado. Pero a veces, en medio del fervor patriótico que embarga a muchos en estas fechas, creo reconocer un mucho de imagen para la galería y bastante menos de respeto al solar ancestral. Reconocer la bandera es importante, saber que son sus colores a los que hay que seguir en medio de una batalla era fundamental para no matar por error a un aliado o para no perderse en el fragor de la lucha. El arraigo es algo intrínsecamente humano, y la cultura inmaterial, las costumbres y tradiciones ofrecen el sentido de pertenencia. Todo eso es cierto, ahora bien, ¿de qué sirve llevar un símbolo si tus acciones contradicen su significado? ¿Cuántos hay, por poner un ejemplo, que, llevando el símbolo de la cruz andan por la calle sin la más mínima caridad cristiana? Veo como muchos se llenan la boca de loor a la patria y durante el resto del año sus acciones contradicen ese supuesto amor.
Estamos en noviembre, sí, y ahora pensemos fríamente, si le preguntamos a muchos qué se celebra el 3, el 5, o el 10, ¿lo sabrán? ¿Contestarán correctamente? A las pruebas me remito, y todos los años se dan casos de meteduras flagrantes de pata en personas que tiene la obligación de saberlo, ahora bien, preguntémosles acerca de las elecciones norteamericanas. Eso sí se lo tienen bien sabido. Las redes sociales echaban humo el martes pasado con comentarios a favor y en contra, con encuestas y sondeos y opiniones y ruegos y alabanzas y loas. Los que se dan golpes de pecho y no saben nada de lo propio se saben al dedillo los porcentajes necesarios para llegar a la Casa Blanca.
Mi punto es que de nada vale saber cómo se cuelga la bandera, que la estrella azul va arriba a la izquierda o que no se debería colocar las banderas en los retrovisores, si todo eso no son más que gestos gratuitos sin valor ninguno en el día a día. Si no te hacen amar más a tu país. Si cuando tienes vacaciones coges rumbo para Miami o Nueva York en vez de ir a conocer Metetí o los Cayos Holandeses, o el Festival de San Francisco de la Montaña. Si no enseñas a tus hijos que robar es coger todo aquello que no es tuyo, aunque lo que tomes pueda parecer que no es de nadie. Si coimeas a un policía, o a un funcionario público. O si eres el funcionario, ¿de qué te sirve tener tu puesto bien adornadito con montones de banderas bien colocadas y haber participado en la realización del mural alusivo en tu departamento si luego eres un pinche corrupto?
Lo de los símbolos patrios está muy bien, pero a mi me gustaría más ver a la gente haciendo patria el resto de los días del año. Y si todos trabajáramos al unísono y amásemos de verdad la patria, a lo mejor daba un poco igual lo de llevar las banderitas o no en las fiestas patrias.
En noviembre todos somos muy patriotas
Como todos los noviembres se celebran en Panamá los dos hechos que dieron forma a su devenir como República, la independencia de España y la separación de Colombia.