El primer estudio sobre los efectos de la violencia de género en el país, denominado Femicidio en Panamá 2000-2006", reveló hoy que durante ese periodo 133 mujeres fueron asesinadas por razones asociadas con su género.
El Ministerio de Desarrollo Social (Mides) de Panamá, que avaló el informe, precisó que en esos seis años se registraron otros 88 homicidios contra mujeres, que no se consideraron en el estudio.
La investigación, encabezada por Urania Ungo, miembro fundador y presidenta del Centro para el Desarrollo de la Mujer (Cedem), revela que 87 de las muertes registradas se produjeron a manos de las parejas de las víctimas, cifra a la que siguen los cometidos por familiares, y los relacionados a ataques y acoso sexual.
"Quiero reconocer la calidad de esta investigación y el respeto de su redacción con las víctimas, que lo hace un punto de partida para que sigamos avanzando en erradicar la violencia contra las mujeres", declaró la ministra del Mides, María Roquebert, durante la presentación del estudio.
Ungo, por su parte, destacó en su exposición que aunque el número de "femicidios" en Panamá aumentó de 14 en el año 2000 a 23 en 2006, el dato puede estar relacionado más con el incremento de denuncias que con una tendencia.
"No podemos asegurar que la violencia doméstica contra las mujeres ha aumentado, pero sí que las denuncias contra esta violencia están ganando importancia", explicó la investigadora.
Según el informe, el equipo de analistas experimentó dificultades para identificar los "femicidios" entre las estadísticas oficiales, que cuentan con un sistema confuso para clasificar los asesinatos contra mujeres.
El criterio para definir como "femicidio" un homicidio es que lo haya cometido la pareja sentimental, un familiar o un violador, cuando hay muchas otras modalidades de violencia de género.
"Pese a la buena voluntad de nuestras autoridades hay elementos que se deben reformar para avanzar en la erradicación de la violencia contra las mujeres", dijo Ungo, en referencia a este sistema de cuantificación.
El estudio contó para su elaboración con el apoyo del Consejo de Ministras de la Mujer de Centroamérica (Commca), el Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo de la Mujer (Unifem), la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y el Centro Feminista de Información y Acción (Cefemina).