En suspenso compradores de viviendas


Una película de suspenso parecen estar viendo los compradores de viviendas amparadas por la ley de intereses preferenciales.
Más de 7 mil familias han tenido que sentarse (literalmente) a esperar a ver en qué queda la pugna entre el Ejecutivo y el Organo Legislativo por la prórroga de esa ley.
Muchos de ellos, colmados de ilusiones esperaban mudarse a su nueva casa tan pronto los bancos les aprobaran sus hipotecas.
Una mayoría vive en apartamentos de alquiler que pagan desde hace años sin que lleguen a ser propios algún día.
Otros prefirieron mudarse a vivir con un familiar para "ahorrarse" el mes de alquiler, mientras les daban las llaves de sus casas porque esto era cuestión de días.
Muchos otros hicieron hasta "vacas" para recaudar para un abono inicial más alto a fin de bajar la mensualidad de la hipoteca de sus casas. Después de haber abonado más de 6 mil balboas, el banco les llamó y les dijo que ya no podían aplicar para esas casas si no se aprobaba la prórroga de la ley.
En todos los casos enumerados, los futuros propietarios recibieron, según sus propias palabras, un balde de agua fría.
Y vamos más allá. Con la prórroga de un año, en caso de aprobarse, se soluciona el problema de más de 7 mil familias, pero ¿qué pasa con los jóvenes profesionales de hoy que pretenden conformar un hogar dentro de dos años? ¿Dónde podrán adquirir una vivienda digna y acorde con su estatus de vida? Al menos en la ciudad capital no, dijo Dalila Suárez, una de las personas afectadas, entrevistadas por este medio.
Ella, que hizo su solicitud de préstamo hipotecario hace casi un año y que ha abonado el 20%, vivió a la expectativa todo un mes, pues el suyo fue uno de los que quedó estancado en el banco por la no aprobación de prórroga de la Ley 3.
Señala que no es justo que quienes pueden comprar hoy una casa de más de 25 mil balboas deban ser perjudicadas, pues en la ciudad no hay un solo proyecto habitacional que cueste 25 mil balboas y que esté ubicado céntricamente, cerca de escuelas adecuadas para que estudien sus hijos.
Esas viviendas sólo se consiguen en Tocumen y más allá, demasiado lejos para un desplazamiento rápido, que es lo que ella necesita.
Tendría que usar el Corredor Sur. ¿Y cuánto cuesto eso?, se preguntó.
Ahora bien, su caso está prácticamente resuelto de aprobarse en tercer debate en la Asamblea el artículo transitorio y luego por parte del Presidente.
Sin embargo, "hay que abogar por el resto de la sociedad", dijo enfática Dalila Suárez, pues hoy es ella, pero mañana serán sus hermanos menores los perjudicados. Y así, muchas familias lo vivirán, señaló.
¿Qué pasó con la clase media baja? ¿Quieren eliminarla?, se preguntó molesta. Hoy la clase más humilde a quien se supone beneficiará la ley, no puede ni siquiera hacer frente a la canasta básica familiar, y todo indica que los gastos de agua, luz y teléfono subirán. A ellos hay que ayudarlos.
Pero, ¿cómo podrá la clase media baja pagar una casa de más de 25 mil balboas sin intereses preferenciales en el día de mañana, si todo está subiendo de precio?
De no prorrogarse la ley, tal como está, la clase humilde se quedará sin viviendas y la clase media baja adquirirá las que hoy pueden comprar los más necesitados, dejó entrever.
Por otro lado, Irene De Pool, otra de las que ha vivido en suspenso todo este mes, indicó que ella, su hermana y su tía, hicieron "una vaca", es decir, reunieron entre todas el dinero necesario para pagar un 20% de abono inicial para que la mensualidad de un apartamento que comprarían para la tía, bajara lo más posible.
El préstamo hipotecario fue aprobado, pero luego la Caja de Ahorros (que había aprobado el préstamo), no les entregó la denominada carta promesa porque todos los préstamos estaban suspendidos hasta tanto se aprobara la prórroga de la ley de intereses preferenciales.
Se les llamó y se les entregó una nota donde se indicaba que debido a la situación que se estaba confrontando con la ley, ellas podrían acogerse a la cláusula cuarta de su contrato, pero eso significaba un aumento de la mensualidad que su tía no podría cubrir.
De Pool se pregunta cómo es posible que si los bancos sabían que la ley se vencería, a ninguno le dio por comunicarle a sus clientes que eso estaba por suceder.
Se supone, dice, que los bancos lo sabían, no así el público. Por tanto debieron darles a conocer el precio del apartamento (en su caso), con la vigencia de la ley y sin ella. De esta forma, hubiesen sabido a qué atenerse.
Sustentó que quien compra una vivienda no lo hace por lujo, sino por necesidad, una necesidad que implica un sacrificio económico. De ahí que no se justifica la situación que se ha dado con la ley.
Hasta el momento no sabe en qué quedará su caso, pues el banco no la ha vuelto a llamar. Todo lo que sabe sobre la aprobación de un artículo transitorio en segundo debate, lo sabe por los medios de comunicación.
Por su parte, otra persona afectada que prefiere el anonimato, solicitó un préstamo hipotecario con el Banco del Istmo
Su vivienda cuesta unos 45 mil balboas. Pagó a la inmobiliaria unos 2 mil como parte del abono inicial. El banco le aprobó su hipoteca los primeros días de junio.
Ahora está a la expectativa, pues aún no sabe qué pasará con su préstamo. Ha tratado de asesorarse y le han dicho que su mensualidad podría subir hasta 30% más sin la ley de intereses preferenciales.
Ha sido un mes difícil pues esperaba mudarse pronto a su nueva casa y ha tenido que esperar y aún sigue esperando la desición tanto del banco como de la Asamblea y el Presidente.
Otra persona, Marlamis Ruiz, dijo no estar afectada en el sentido del costo de la vivienda, pues la suya cuesta 23 mil balbaos, por lo cual está dentro de los cánones de lo que quiere aprobar el Ejecutivo.
No obstante, se ha visto perjudicada con la no aprobación de la ley toda vez que ha tenido que mantenerse a la expectativa porque los trámites en el banco no avanzan debido al estancamiento de los préstamos hipotecarios.
Ella ha abonado unos 400 balbaos a la inmobiliaria y espera que se apruebe la prórroga para que el banco termine por aprobarle su hipoteca.
Entretanto, otra afectada de 42 años, tiene casi uno de estar esperando con ilusión mudarse a su nuevo apartamento.
Se supone que en julio se lo entregarían. Pero recibió un balde de agua fría por parte del banco, cuándo éste le comunicó que si se no se prorrogaba la ley, ella no podría optar por ese apartamento porque su salario no cubriría el crédito.
Durante ese tiempo, abonó unos mil 600 balboas. El banco le dio como alternativa que aumentase el abono inicial para que baje la mensualidad de la hipoteca.
"¿De dónde voy a sacar más dinero? ¿Cuánto puede aumentar mi salario en un año?", preguntaba una y otra vez durante la entrevista.
Recibió con entusiasmo la noticia de que se aprobó en segundo debate el artículo transitorio, pues eso le da esperanzas de que al fin tendrá su propio apartamento.
Como éstas, hay miles de personas, esperando con ansias que en la semana que entra se apruebe de una vez la prórroga y el artículo transitorio.
Pero también entre estas personas hay la esperanza de que el próximo gobierno apruebe tal como está la ley de intereses preferenciales.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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