Cuando todos se paran frente para admirar un lienzo bien pintado, su autor puede sentirse contento de haber creado una obra de arte. Ese sentimiento debe embargar al ingeniero Enrique Serra, superintendente que ha tenido que ver con las mejoras de la cancha del Club de Golf de Panamá.
Hay un consenso unánime y ha sí se ha dejado sentir sobre las inmejorables condiciones de este campo de juego.