A escasos 363 días de que el Canal pase a manos de los panameños la incredulidad aumenta. Y es que el problema nacional que dio inicio a la República de Panamá como nación independiente, la construcción de una vía interoceánica, es el mismo que concluirá el siglo.
"Tanto hemos deseado que los gringos nos dejen resolver nuestros problemas solos, que ahora estamos dudosos de que al salir de Panamá en el año dos mil hayamos logrado nuestros propósitos", así se expresó un profesor universitario que considera que la vieja aspiración panameña debe cumplirse.
Todavía hay quienes piensan que el Gobierno planeará la privatización del Canal tal como se ha hecho con las otras entidades de utilidad pública como el IRHE, el IDAAN y el INTEL.
El claro que los panameños no consideran apropiado ni siquiera que se piense en la privatización del Canal de Panamá, pero no quitan de su mente la posibilidad de que esto se pueda producir.
"Para mí la mayor aspiración es que en 1999 haya un nuevo Gobierno que tenga presente a la gente pobre que ya no puede seguir con la carga. No hay futuro ni esperanza para quienes no tenemos dinero", señala María Isabel, dependienta de una tienda del comercio que opina que ya no se puede hacer milagros con la poca plata que se gana trabajando todo un día.
Es evidente que la principal preocupación de los panameños para el año de 1999 se centra en la entrega del Canal y en el resultado de los comicios electorales.
"Se necesita un nuevo gobierno que nos saque de la dura situación económica en que estamos. Pienso que no se necesita un gobierno con un contralor que amase la fortuna, sino un gobierno con ganas de buscar una salida a la crisis económica que vivimos los panameños", señala Antonio, propietario de una bodega.
Las aspiraciones de la gran mayoría de los panameños radica en la necesidad de lograr que mejore la situación económica, que haya posibilidades de conseguir trabajo y de mejorar las condiciones de vida.
"Entre pagar casa, comprar comida y la escuela de los niños se me va todo lo que gano, que es muy poco", señala Amalia, una vendedora ambulante que confiesa que hay días que no sabe ni qué hacer para buscar la plata para el desayuno y la comida de sus hijos.
"Después se critica que haya tanta prostitución y delincuencia pero no se ponen a pensar que hay que darle una salida a la gente para que pueda resolver sus preocupaciones. Sabemos que no se puede pedir todo y que uno mismo tiene que arreglarse, pero lo que sí es cierto es que la cosa está difícil", señala nuestra entrevistada.
Otro aspecto interesante en nuestra conversación con 17 personas tomadas al azar y que se dedican a diferentes actividades, es que resalta el hecho de que la gente no parece muy motivada en el campo político.
La mayoría de ellos sostienen que los políticos no resuelven nada, que ellos se resuelven sus problemas y dejan a los demás guindando.
A mí no me gusta la política. Creo que los políticos buscan a la gente cuando la necesitan pero jamás se acuerdan ni siquiera de saludar.
Con respecto a los candidatos presidenciales, Martín Torrijos resultó el de mayor aceptación aunque las personas cuestionaron su experiencia y su viveza para resolver los problemas que aquejan a Panamá.
Mireya Moscoso logró un segundo lugar seguida por el ingeniero Alberto Vallarino. Sin embargo, la impresión que obtuvimos es que en estos comicios electorales no habrá grandes controversias y que aunque se muestre preferencia por un candidato, ésta no se da con la vehemencia que se han manejado otras contiendas electorales.
En el tema del Canal la preocupación de algunas de las personas encuestadas se relacionó con la interrogante de cómo van a quedar algunos trabajadores del área canalera.
"Si no hay trabajo en Panamá ¿qué vamos a hacer con respecto a las plazas de trabajo que se necesitan para emplear a los canaleros que quedan cesantes?, es la interrogante de Amilcar, estudiante de ingeniería industrial que se siente preocupado por la pobreza que día a día observa en nuestras calles.
"No es que uno ande criticando por critricar. La situación es que uno observa a personas que incluso duermen en alcantarillas porque no tienen donde vivir. Y no es que sean piedreros es que a veces están de por medio niños y ancianos que no encuentran ni apoyo ni cabida en ningún lugar", señala.
Otro de los temas que causa escozor en la mente de los panameños lo constituye la situación de la salud. Esto involucra el costo de los medicamentos ya que para muchos de ellos, enfermarse en Panamá es un verdadero lujo.
"Aquí uno puede conseguir la medicina que busca, pero el problema está en que éstas son muy caras y por eso el panamaño a veces prefiere no ir al médico sino buscar alivio temporal con medicinas caseras, lo que muchas veces agrava la situación del enfermo, señala Julissa.
En el campo de la educación las personas entrevistadas señalaron que no esperan nada nuevo. En Educación tanto los maestros como los profesores y el Ministerio se pasan hablando y nunca se ponen de acuerdo.
"Creo que en ese punto no hay nada que hablar. A preocuparse por la matrícula, los útiles (que están bastante caros) y el transporte escolar. Eso es lo que preocupa a los padres, porque de la discusión entre educadores y el Ministerio no encontramos nada nuevo, expresa Elia Itzel, madre de cuatro hijos en edad escolar.
Como se puede apreciar las aspiraciones de los panameños para 1999 parecen estar vinculadas a la necesidad de lograr mayor dinero para enfrentar sus gastos y mejorar la calidad de vida.
Sin embargo, todo no termina allí. El panameño también está preocupado por la seguridad en las calles. La gente quiere transitar libremente sin el temor de pensar que puede ser asaltado o agredido.Quiere sentir que está protegido y que sus calles están bien cuidadas por la Policía. Y sigue siendo motivo de preocupación del panameño la actitud de muchos conductores, particularmente la de los transportistas, que no conducen correctamente y que aparecen como responsables de una gran cantidad de accidentes de tránsito sin resolver.
La mayoría de ellos se quejó de los conductores del transporte público porque consideran que son protegidos porque tienen una gran fuerza sindical y que esto parece inmunizarlos contra la policía y las demás autoridades.
Aunque en una entrevista escueta en donde la gente contesta de forma rápida lo que le preocupa, no se puede abarcar tantos aspectos, sí quedan en el ambiente dos preocupaciones. La primera la falta de plazas de empleo para dar trabajo a la gran cantidad de jóvenes y de profesionales que ingresan las filas de lo que será la fuerza productiva de Panamá.
El otro asunto lo representa la falta de viviendas a nivel popular. La mayoría de los sectores populares cuya vida se desenvuelve en casas condenadas o alquiladas no pueden enfrentar una mensualidad de ciento cincuenta balboas, que es quizás una de las más cómodas.
Las pocas viviendas que se construyen para los sectores pobres sobrepasan la expectativa de quienes las buscan.
El Ministerio de Vivienda a través de sus organismos respectivos enfrenta una gran cantidad de expedientes que contienen solicitudes de lanzamientos que no puede ejecutar para no crear una hecatombe social.
No obstante todos los problemas enumerados y las aspiraciones que tiene el panameño, él se muestra confiado, se siente orgulloso de su país y espera que las cosas mejoren.
"Yo tengo muchas necesidades pero no me quejo", indica Librado, un trabajador independiente que opina que lo que hay que hacer es trabajar mucho para ganar el sustento.
"Siempre se encuentran los reales o los dólares, por eso no podemos quejarnos tanto", señala sonriente.
Otro punto en la agenda que debe contemplar para 1999 el Gobierno futuro lo constituye el grado de desatención en que viven los adolescentes en Panamá.
No hay para ellos campos de juegos apropiados, parques, sitios de diversión sana, bibliotecas o librerías con precios razonable.
Los adolescentes panameños no encuentran ni en el Estado ni en los particulares un apoyo para sus múltiples inquietudes y preocupaciones. Esto ha hecho que en muchas ocasiones las páginas de los diarios se llenen de informaciones sobre crímenes, asaltos, delincuencia y prostitución por parte de jóvenes adolescentes.
LLAMADO:
Los adolescentes y sus múltiples problemas deben ser motivo de atención en la agenda de cualquier Gobierno. La poca atención que se les da se refleja en las páginas de los diarios.