El escándalo por supuesta defraudación al Estado que envuelve a un exapoderado de la Asociación Madres de Plaza de Mayo ahondó hoy las diferencias entre esta organización y las que agrupan a las Abuelas y a la línea fundadora de las Madres de Plaza de Mayo.
"La gente ya sabrá quién es quién", dijo hoy Taty Almeida, la titular de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, organización que nació en 1986 como escisión de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, presidida por Hebe de Bonafini, de 82 años.
El escándalo estalló hace unas semanas cuando el abogado Sergio Schoklender renunció a su cargo de apoderado de la Asociación Madres de Plaza de Mayo por desacuerdos internos en el manejo de los fondos para la construcción de viviendas populares, financiada con millonarios aportes del Estado argentino.
Schoklender fue denunciado por presunto lavado de dinero y defraudación a la Administración pública y la Justicia le ha prohibido la salida de Argentina, mientras la prensa revela cada día nuevos capítulos sobre el abultado patrimonio que se le atribuye al abogado y que incluye un avión, un yate, autos de lujo y varias propiedades.
Tras el estallido del escándalo, Bonafini ha tachado a Sergio Schoklender y a su hermano Pablo, también desplazado de la asociación e investigado por la Justicia, de "estafadores y traidores" y deslindó toda responsabilidad de las Madres en los hechos que se investigan.
Pero Almeida pidió hoy en declaraciones a Radio Del Plata "que se investigue a la señora de Bonafini".
Dolida por la situación que afecta al movimiento de defensa de los derechos humanos en Argentina, Almeida, de 80 años, señaló que "atrás de un pañuelo", el blanco, símbolo de la lucha de las Madres de Plaza de Mayo, "hay 30.000" desaparecidos durante la dictadura (1976-1983) "y hay que saber llevarlo".
"Es tal el golpe emocional que me ha provocado esto que parece que el cuerpo no me va a aguantar", dijo hoy la escritora Susana Dillon, de 86 años, que se alejó de la Asociación Madres de Plaza de Mayo hace 14 años en disidencia con Bonafini.
En declaraciones radiales, Dillon dijo que ya por entonces varias Madres vieron a Bonafini "salida de sus cabales" y vieron "venir la tormenta pero sin saber la intensidad" de la misma.
"Todo esto que está pasando lo intuíamos porque era poner un ser extraño en un lugar donde nos habíamos juramentado trabajar sin meter a la política partidaria", relató la escritora, que se lamentó de que la asociación abrazará otras tareas, como la creación de una universidad y la construcción de viviendas, diferentes a su objetivo fundacional.
Dillon cree que Bonafini "tuvo un gran choque emocional" al conocer a los Schoklender y consideró que se convirtieron para Hebe en "la sustitución de la figura de sus hijos" desaparecidos en la dictadura.
Los hermanos Schoklender protagonizaron un sonado escándalo hace 30 años al ser condenados a cadena perpetua por el crimen de sus padres, aunque en la década de los noventa fueron liberados gracias a una antigua ley que computaba como dobles los años de detención previos a la sentencia.
Tras su liberación, los hermanos se acercaron a la Asociación Madres de Plaza de Mayo, que, a través del programa Sueños Compartidos, ha construido en los últimos años miles de viviendas para personas de bajos recursos con fondos públicos que, según la prensa local, alcanzan los 300 millones de dólares.
A la polémica también se ha sumado la titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, quien señaló que Bonafini, como presidenta de la asociación, "no puede estar ajena a lo que pasa y a lo que ha pasado".
Carlotto afirmó que la situación suscitada por este escándalo judicial es "muy triste y difícil", pero pidió no confundir "a las Abuelas con las Madres de Plaza de Mayo".
En declaraciones radiales, aclaró que las Abuelas han recibido fondos de la Unión Europea y del Estado argentino, pero en ningún caso "millonarios" y en todos "auditados" y aseguró que sus actividades nunca se alejaron de su misión original, la de encontrar a los hijos de los desaparecidos apropiados durante la dictadura.