Escándalos en el Senado brasileño dejan en la cuerda floja a su presidente


El presidente del Senado brasileño, José Sarney, pareció quedar hoy en la cuerda floja, tras nuevas denuncias de irregularidades en ese órgano legislativo y pedidos de otros parlamentarios para que se aparte del cargo temporalmente o renuncie.


La presión sobre el ex jefe de Estado (1985-1990) y fiel aliado del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva se agudizó hoy con la denuncia de que su nieto José Adriano Cordeiro Sarney es dueño de una empresa financiera que gestiona créditos para parlamentarios.


Si bien esas operaciones, denunciadas por el diario O Estado de São Paulo, no suponen un delito en sí mismas, han sido interpretadas como un "desliz ético" y se han sumado a acusaciones anteriores, que se refieren al uso del cargo para obtener diferentes prebendas y beneficios para sí mismo o para sus allegados.

 

También hoy se supo, a través del diario Folha de São Paulo, que una empleada del gabinete de Sarney vive desde hace cuatro años en uno de los apartamentos que el Senado reserva para parlamentarios que residen fuera de Brasilia.


El pasado martes, fueron destituidos por diversas irregularidades el director general del Senado, Alexandre Gazineo, y el de Recursos Humanos, Ralph Campos, ambos funcionarios administrativos sin cargos electivos, pero que según afirmaron parlamentarios de la oposición son una suerte de "ahijados políticos" de Sarney.


En medio de ese vendaval de denuncias, el senador Pedro Simón, correligionario de Sarney en el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), usó hoy la tribuna parlamentaria para decir que "lo mejor" que puede hacer el presidente del Senado es separarse del cargo.

 

"Lo digo con un profundo sentimiento de rabia, pues no quisiera decirlo, pero Sarney debe apartarse de la presidencia del Senado por su bien, el de su familia y el del propio Senado", declaró Simón.


El parlamentario añadió que "esa salida no representaría un reconocimiento de culpa ni un castigo, sino un acto de grandeza".


Por su parte, el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) anunció que estudia la posibilidad de pedir formalmente la destitución de Sarney de la presidencia del Senado y también el inicio de un proceso con miras a despojarle de su mandato, por presunta corrupción.

 

Las continuas denuncias en el Senado han obstaculizado las tareas legislativas y esta semana fueron comentadas por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien le quitó hierro al asunto y pidió a la población y a la prensa que "no conviertan eso en una causa nacional".


Lula sostuvo que "hay cosas mucho más importantes para discutir en Brasil" que los problemas del Senado y recordó que "el pueblo ya ha visto muchos escándalos divulgados en verso y prosa, que finalmente no acaban en nada".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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