El Gobierno de Estados Unidos condenó hoy los atentados terroristas cometidos en el norte de Somalia, en los que murieron al menos 45 personas, y afirmó que no lograrán socavar el deseo de los ciudadanos de lograr paz y estabilidad en su país.
En un breve comunicado, el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, transmitió su "simpatía" y sus "condolencias" a las familias de las víctimas.
Los atentados "sin sentido evidencian la determinación de extremistas violentos de socavar la paz y la estabilidad en Somalia y el cuerno de África", afirmó.
El portavoz destacó que "EE.UU. sigue apoyando los esfuerzos de todos aquellos que trabajan para transformar la región mediante el compromiso a favor de la democracia, la gobernabilidad representativa, la recuperación económica y la reconciliación y la paz duradera".
"Las acciones de una pequeña minoría de extremistas violentos dirigidas a provocar el caos continuado y la destrucción no echarán abajo el deseo y las aspiraciones de los somalís de lograr paz duradera y estabilidad" en su país, aseveró McCormack.
Al menos 45 personas resultaron muertas y un centenar heridas en cinco atentados con explosivos registrados hoy, de forma aparentemente sincronizada, en el norte de Somalia.
Unas 40 personas fallecieron en tres acciones con coches bomba -contra un campamento del PNUD, el consulado de Etiopía y el Palacio Presidencial del Gobierno regional de Somalilandia- en Hargeysa, en el noroeste del país.
En Bosaso, capital de la región de Puntlandia (noreste), se produjeron a la misma hora dos atentados suicidas, uno de ellos contra el cuartel de la unidad antiterrorista de la Policía, con al menos cinco muertos, entre agentes y civiles, según las autoridades, que atribuyeron la autoría a terroristas.