Los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Ecuador, Rafael Correa, se sienten más cómodos sin corbata y fueron los únicos mandatarios que llegaron a la apertura de la sesión plenaria de la XVIII Cumbre Iberoamericana sin la mencionada prenda.
Morales, que a su arribo anoche a San Salvador vestía otra de sus prendas preferidas, la "chompa" (jersey de lana), también dejó colgado el traje en el armario y recurrió a la chamarra de paño, sin solapas y con motivos andinos, que suele llevar en sus actividades públicas.
Como suele ser habitual en él, Correa optó por una camisa blanca con diseños precolombinos bordados, que le confecciona la modista ecuatoriana Alicia Cisneros y que también son del agrado de Morales desde que las vio en la toma de posesión de su colega en enero de 2007.
La prenda blanca lleva bordados de rombos en la parte frontal, con una figura ovalada y una flecha, basados en los diseños de la antigua cultura Jama-Coaque, que habitó en la región de la costa ecuatoriana entre el 350 antes de Cristo y el 1.532 de nuestra era.
El nicaragüense Daniel Ortega se incorporó a la Cumbre con el plenario ya empezado y también se dejó la corbata en el armario.
La llegada de los presidentes a la sede de la cumbre siguió una pauta que registró escasas diferencias. Todos fueron recibidos por el anfitrión, el presidente Elías Antonio Saca, al final de la alfombra roja por la que se accedía al Centro de Convenciones, sede de la cumbre.
Después del saludo a Saca, seguía el posado para las cámaras del anfitrión y del huésped.
Todos los mandatarios llevaban las manos libres, menos el Secretario General Iberoamericano, Enrique Iglesias, que portaba una voluminosa carpeta.
El brasileño Lula se iba colocando la corbata según avanzaba por la alfombra roja. Tal vez fue el más efusivo en el abrazo a Saca y le dio tiempo a bromear con los reporteros gráficos.
Un frío recibimiento se percibió entre Saca y el representante de Cuba para la cumbre, el embajador en Brasilia, Pedro Núñez Mosquera. Cuba y El Salvador no mantienen relaciones diplomáticas desde que triunfó la revolución cubana en 1959.
Sin embargo, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva fue recibido con una gran efusividad.
Las reuniones y encuentros entre los líderes dieron lugar a imágenes curiosas y a anécdotas de todo tipo.
La presidenta argentina, Cristina Fernández, con un llamativo traje de color amarillo limón, se retiró conversando con el jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, tras la tradicional foto de familia.
El rey Juan Carlos caminó acompañado del presidente de El Salvador y anfitrión de la cumbre, Elías Antonio Saca, seguidos de cerca por Daniel Ortega, que trataba de tener un aparte con el monarca español.
La ocasión de una fotografía de Evo Morales y de Rodríguez Zapatero suscitó unos comentarios fuera de protocolo.
"Zapatero siempre se coloca a mi derecha (en las fotos)", dijo Morales.
Le respondió el jefe del Gobierno español: "Depende del lado por donde se mire".