La ex ministra de la Presidencia de Brasil Erenice Guerra prestó declaración hoy ante la policía y rechazó las acusaciones de tráfico de influencias que forzaron su renuncia hace poco más de un mes, informaron fuentes oficiales.
Guerra había asumido el cargo en marzo pasado tras la dimisión de la anterior ministra, Dilma Rousseff, quien se separó del Gobierno para asumir la candidatura presidencial del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) para las elecciones que tendrán su segunda vuelta el próximo domingo.
En medio de la campaña electoral, Guerra fue acusada de tráfico de influencias en favor de empresarios para la adjudicación de obras licitadas por el Gobierno, un asunto por el que también la policía investiga a uno de sus hijos.
Su renuncia al cargo el pasado 16 de septiembre, en medio de un aluvión de denuncias que eran investigadas por la policía y fueron ventiladas en la prensa, tuvo un impacto directo en la campaña de Rousseff, a quien todos los sondeos señalaban como ganadora de las elecciones del 3 de octubre, con más del 50% de los votos.
En los días previos a la primera vuelta, las mismas encuestadoras detectaron una caída de la intención de voto en favor de Rousseff, que en buena medida atribuyeron a lo que bautizaron como "efecto Erenice", por la estrecha relación que ambas tuvieron durante los últimos seis años en el Ministerio de la Presidencia.
El pasado día 3 Rousseff finalmente se impuso, pero obtuvo un 46,9% de los votos, no superó la mayoría preceptiva y tendrá que disputar una segunda vuelta el próximo domingo ante el opositor José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el segundo más votado, con un 32,6%.
El abogado de Erenice Guerra, Mário de Oliveira Filho, dijo hoy que la ex ministra declaró ante la Policía Federal durante cerca de cuatro horas, período en el que respondió "a unas cien preguntas", y que rechazó todas las acusaciones en su contra.
"Respondió a todo lo que le fue preguntado y negó una a una cada acusación", explicó el abogado sobre la declaración de su clienta, quien se negó a conversar con los periodistas.
Las mismas encuestadoras que detectaron en los días previos a la primera vuelta electoral el llamado "efecto Erenice" han sostenido en las dos últimas semanas que el asunto se "ha diluido" y perdido buena parte del interés que había suscitado entre los electores.
Los últimos sondeos de cara a las elecciones del próximo domingo fueron conocidos la semana pasada y le atribuyeron a Rousseff una ventaja de 5 a 11 puntos porcentuales respecto a Serra.
Según la firma Datafolha, la candidata del PT ganará el domingo con un 50% de los votos, contra a un 40% del abanderado del PSDB.
Un resultado similar arrojó una encuesta del Instituto Ibope, aunque le atribuyó a Rousseff un 51% de intención de voto, mientras que otra de la firma Sensus mostró un margen más estrecho: un 45,3%, frente a un 40,6%.