El ex jefe paramilitar colombiano Salvatore Mancuso propuso hoy al Gobierno la repatriación de los comandantes de la ultraderecha armada extraditados a Estados Unidos y una profunda reforma al marco legal de su desmovilización.
Mancuso, máximo jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), extraditado en mayo de 2008 a Estados Unidos, formuló la petición a través de una carta divulgada por la senadora opositora Piedad Córdoba.
"Repatriar a los extraditados que estén dispuestos a avanzar en justicia y paz con el objetivo de esclarecer los delitos cometidos durante y con ocasión de la pertenencia al grupo armado", reza la carta que Mancuso envió a los congresistas colombianos y que tiene fecha de 7 de diciembre.
Desde su centro de reclusión en Warsaw, Virginia, Estados Unidos, el ex jefe paramilitar propone profundos ajustes a la Ley de Justicia y Paz, marco legal de la desmovilización de miembros de grupos al margen de la ley.
Mancuso también plantea la posibilidad de crear mecanismos, que con la ayuda de los desmovilizados, ayudarán a acabar con el narcotráfico pues dice conocer "porqué fallan las estrategias utilizadas hasta hoy". "Sé cómo ayudarles a reducir los cultivos en más de un 90% en un tiempo no mayor a dos años", agregó.
Por otro lado, el otrora jefe de las AUC, propone la creación de una comisión internacional de la verdad que permita hacer un diagnóstico real que sirva de partida para encontrar fórmulas para alcanzar la paz.
Mancuso también dice que hay que replantear la "política de reinserción que ha sido un fracaso y otras de las causas que han incido en el rearme de muchos desmovilizados y el genocidio de más de 2.000 de ellos".
La carta la remata Mancuso diciendo que "el gobierno, ustedes como congreso y la justicia deben asumir sus compromisos y responsabilidades para saldar la deuda histórica que tiene el Estado colombiano con la nación entera, al excluirnos de darnos los beneficios de la paz que nos deben y otros más, de los que solo unos pocos gozan".
El ex paramilitar fue extraditado a Estados Unidos en mayo de 2008 junto a otros trece mandos de las AUC, todos ellos procesados por financiación al terrorismo, narcotráfico y lavado de activos.
Mancuso compartió la jefatura de las AUC con los desaparecidos hermanos Carlos y Vicente Castaño, y también encabezó el grupo negociador de esa organización paramilitar en el diálogo de paz, que comenzó en diciembre de 2002 y terminó a mediados de 2006 con el desarme de más de 31.000 paramilitares.