Familiares de seis jóvenes desaparecidos en extrañas circunstancias en una ciudad cercana a Brasilia pidieron hoy al Congreso mayor celeridad en las investigaciones del caso, que se sospecha que puede tener nexos con redes de tráfico de personas.
Los seis jóvenes, de edades entre 13 y 16 años, desaparecieron en diferentes fechas durante el mes de enero en Luziania, una ciudad de unos 200.000 habitantes situada a 66 kilómetros de la capital.
Todos vivían en el mismo barrio y ni la policía ni las familias creen en la hipótesis de que hayan desaparecido por decisión propia.
Amigos y familiares de los jóvenes sospechan que pueden haber sido víctimas de redes de tráfico de personas con fines de prostitución o de tráfico de órganos.
Familiares de los seis chicos se manifestaron hoy en Brasilia y denunciaron que las autoridades policiales de la ciudad no han puesto mucho empeño en el caso y pidieron que la investigación sea asumida por la Policía Federal.
El presidente de la Cámara de Diputados, Michel Temer, recibió a los familiares y garantizó que se hará eco de su pedido.
"El Congreso se comprometerá con este caso y hará todo lo que sea posible", afirmó Temer.
En Brasil, según datos del Ministerio de Justicia, desde 2002 ha sido denunciada la desaparición de 1.247 niños y adolescentes, de los cuales fueron localizados 725, que, en su mayoría, dijeron que habían huido de sus hogares por "conflictos familiares".
Sin embargo, el propio ministerio admite que las cifras pueden ser mayores, porque muchos de los casos no llegan a ser siquiera denunciados ante las autoridades.