El expresidente del Banco Central brasileño Henrique Meirelles anunció hoy su nombramiento al frente de la Autoridad Pública Olímpica (APO), órgano encargado de la coordinación de las acciones de gobierno en las múltiples obras necesarias para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016.
"Me gustaría anunciar que he aceptado la invitación de la presidenta Dilma (Rousseff) para la presidencia de la Autoridad Pública Olímpica. El nombre será enviado al Senado que analizará y votará mi candidatura", dijo Meirelles en una comparecencia en el palacio presidencial de Planalto.
En declaraciones recogidas por los medios del país, el economista explicó que su cargo, que está pendiente de la ratificación definitiva del Senado, estará encargado de "coordinar los esfuerzos" de las distintas áreas de gobierno implicadas en la organización de los juegos para "asegurar que las Olimpíadas sean el éxito que Brasil y el mundo entero espera".
La candidatura de Meirelles, quien participó activamente en la defensa de la solvencia financiera de Brasil para llevar a cabo las obras necesarias frente al Comité Olímpico Internacional, fue propuesta por la presidenta del país, Dilma Rousseff.
Según Meirelles, los trabajos en la organización de los juegos pueden contribuir en reforzar la imagen internacional del país.
"Es un proyecto importante para Brasil en la medida en que concreta la evolución del país, desde el punto de vista económico, por la capacidad financiera de hacer frente a los gastos para el evento y la capacidad estructural, de ejecutar el proyecto", agregó.
El expresidente del emisor brasileño precisó que realizará un estudio de profundización del presupuesto necesario para el funcionamiento del organismo y la ejecución de las obras.
"Se trata de una multiplicidad de obras con fecha fija y en las que no son tolerables atrasos", añadió.
Brasil, que antes de los juegos de 2016 será la sede del Mundial de Fútbol del 2014, se enfrenta a la lenta marcha de las obras de infraestructuras.
El Gobierno brasileño anunció en julio pasado la inversión de 5.600 millones de reales (unos 3.300 millones de dólares) en los aeropuertos del país, uno de los puntos más sensibles y que ha sido incluso motivo de crítica por la FIFA.