La XVIII Cumbre Iberoamericana se desarrolla desde hoy en San Salvador dentro de un recinto ferial en el que las extremas medidas de seguridad mantienen incomunicadas en diferentes pabellones a las miles de personas que con diversas funciones acuden a la cita.
La salas de exposiciones, restaurantes, oficinas de información para la prensa o delegaciones oficiales de países participantes instaladas se han convertido en islas a las que solo se puede acceder burlando las estrictas restricciones y férreos controles de seguridad.
Una combinación de Fuerzas del Estado Mayor Presidencial, La Policía Nacional y las Fuerzas Armadas salvadoreñas compuesta por unos 2.000 efectivos mantienen cercado el Centro de Convenciones donde se desarrolla la cumbre y controla la circulación en su interior.
Los periodistas solo pueden acceder por una de las entradas, situada en uno de los laterales de la manzana o cuadra que ocupa el recinto ferial, y después de esperar una larga fila para ser sometidos a una rigurosa inspección de escáner y olfativa de perros K-9 especializados en detectar explosivos.
Según el director de comunicación de la Presidencia de El Salvador, Marvín Quinteros, en total han sido acreditadas para esta cumbre 5.303 personas, de las cuales 937 son periodistas, 343 de medios de comunicación extranjeros y el resto locales o pertenecientes a delegaciones oficiales.
Los periodistas tienen restringido el acceso a los pabellones donde están instaladas las exposiciones de fotografías, esculturas o artesanías, entre otras, y los que albergan las oficinas de las delegaciones oficiales de cada uno de los 22 países participantes.
Internet y un circuito cerrado de televisión instalado por la empresa mexicana OCESA prácticamente son las únicas posibilidades de obtener información en esta cumbre, en la que todo está diseñado para dificultar el contacto personal.
Los periodistas tienen que esperar las convocatorias oficiales de ruedas de prensa, pero no tienen acceso a las delegaciones.
La empresa mexicana, que también ha diseñado el escenario donde se van a reunir los jefes de Estado y de Gobierno, ha trasladado a la capital salvadoreña a más de un centenar de trabajadores mexicanos que han visto obstaculizado su trabajo por las medidas de seguridad que calificaron de "exageradas y poco efectivas".
A los efectivos de seguridad que ha desplegado el gobierno salvadoreño hay que sumar los de cada país que suman aproximadamente algo más de medio millar, según fuentes de la Secretaria de la cumbre.
Fuentes diplomáticas de España dijeron a EFE que los efectivos propios de seguridad en esta cumbre no llegan a 40, entre los desplegados por la Casa Real y la Presidencia del Gobierno.
España es el único país que tiene dos representantes en esta cumbre, el Rey Juan Carlos y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
En este marco de medidas de seguridad, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció el pasado fin de semana que no acudiría a San Salvador por temor a un atentado.
La XVIII Cumbre Iberoamericana se inaugura este miércoles con una ceremonia en un anfiteatro ubicado dentro del recinto ferial donde se desarrollan todas las actividades con una actuación del cantante mexicano Alejandro Fernández, entre otros espectáculos.
La cumbre tiene este año como tema central "Juventud y Desarrollo" y los debates de los jefes de Estado y de gobierno tienen lugar el jueves y el viernes.
Todos los gobernantes están alojados en dos hoteles ubicados a pocos metros del lugar donde se desarrolla la cumbre, formando un triángulo urbano, en pleno centro de San Salvador, que ha sido cercado durante tres días para los ciudadanos de esta capital.