Una noche loca...
Se han dejado fotografiar por los fanáticos, han estado muy juntos desde su llegada a Panamá, el pasado martes, pero este jueves, la noche se prestaba para gozar y parece que la sensual Liza Hernández sí que sabe cómo hacer gozar a Floyd Mayweather, Jr.
Se han dejado fotografiar por los fanáticos, han estado muy juntos desde su llegada a Panamá, el pasado martes, pero este jueves, la noche se prestaba para gozar y parece que la sensual Liza Hernández sí que sabe cómo hacer gozar a Floyd Mayweather, Jr. el multimillonario campeón de boxeo con el que se le vincula sentimentalmente.
Poco antes de la 1:00 a.m., el TMT (The Money Team) del boxeador se activó, una Limo Hummer negra lo esperaba en la entrada del Hotel Hard Rock, la pareja y un grupo pequeño de personas entraron al vehículo con rumbo a Calle Uruguay. En la discoteca AltaBar hicieron el primer alto. Un dispositivo de seguridad lo seguía a todas partes y se apostaba fuera de la discoteca. Una Prado blanca del Gobierno con dos policías en civil se sumó a la seguridad del Pretty boy Floyd, que iba en una van blanca proporcionada por el hotel en el que se hospedan.
Ahí se quedaron un par de horas. Bailes sensuales entre Liza y él se pudieron observar, así como varias caras conocidas de Panamá, entre ellas la ex “miss” Panamá, Melissa Piedrahita, la presentadora de televisión Patty Castillo, entre otras.
Tragos en mano, música variada y movimientos de caderas, fueron calentando la noche.
Dos horas después, Liza, Floyd y el TMT salieron por la puerta trasera de la discoteca con destino a un cotizado club nocturno para caballeros ubicado en la vía Ricardo Arango. Poco tiempo después se subieron a la Limo Hummer Liza, tres chicas más y “Money”, como le dicen al campeón.
Un retén policial les dio paso expedito, la Prado blanca con sirenas anunciaba a los uniformados que iba alguien importante, todos se hacían a un lado, la calle era suya.
Se bajaron en el restaurante Del Prado de Vía Argentina. Todo el personal salió a atenderlos y le ofrecieron la carta de platillos, pero Liza le recomendaba qué comer. Se ubicaron en la terraza del local y la seguridad bloqueó la vista.
Después de comer se dirigieron al hotel a terminar su noche loca.