Factores que anclan la opción Torrijos


Los estrategas teóricos del Partido Revolucionario Democrático, en especial su alta dirección siempre pensaron que su candidato natural para la Presidencia de la República lo era el Dr. Ernesto Pérez Balladares. De allí que era evidente que el pasado referéndum, realizado en el mes de agosto y mediante la cual se procuraba reformar la Constitución Nacional, tenía el propósito fundamental de asegurar las condiciones jurídicas para que el actual jefe de gobierno, pudiera aspirar a un nuevo periodo presidencial. Muy lejos estaba la consideración del Lic. Martín Torrijos o de cualesquiera otros activistas y militares del PRD para una eventual candidatura.
La aplastante derrota del plan reeleccionista produjo una especie de vacío tanto en el gobierno como en el partido que le sirve de sustentación, que propicio la concurrencia de varios aspirantes a la presidencia del país, en el periodo preeleccionario (primarias) del PRD, entre ellos la del Primer Vice-Presidente de la nación el Lic. Tomás A. Duque y la del exministro Francisco S. Cárdenas. No fue sino hasta el último día del cierre de término de postulaciones que el Lic. Martín Torrijos presenta su candidatura, ¿Fue una iniciativa propia? o ¿proveniente de un factor político real? Según algunos allegados a la nomenclatura que dirige ese partido, el Viceministro de Gobierno y Justicia no tenía entre sus planes políticos semejante proyecto.
Días antes, tanto Altamirano Duque como Sánchez Cárdenas, habían afirmado contundentemente de que nadie los haría declinar de sus aspiraciones presidenciales. Todo este affaire se viene dando en circunstancias en que venían tomando fuerzas el pensamiento crítico y disidente del Dr. Alfredo Oranges contra el gobierno del Presidente Ernesto Pérez Balladares y la dirección partidaria del PRD.
Posteriormente, el panorama en la fila del gobernante partido mayoritario se fue aclarando. Todos recordamos cuando los medios de TV proyectaron la salida de uno de los precandidatos del Hotel Miramar de la Avenida Balboa. Se le veía molesto. Había participado en una reunión donde estaban algunos jefes del partido, el presidente de la República y los precandidatos Martín Torrijos, Altamirano Duque y Sánchez Cárdenas. Todo pareció indicar que se había puesto a andar un proceso de "torcedura de brazo". La declinación de Altamirano y Cárdenas a favor del Lic. Martín Torrijos vino a dar cuentas de que la candidatura de éste fue obra del inquilino principal del Palacio de las Garzas. Otra vez, el PRD dejaba entrever su falta de independencia evidentemente afectada por una relación de subalternidad hacia el Ejecutivo. Si estamos en lo cierto, la criatura entonces, nació mediatizada por los factores de poder; los mismos que fueron derrotados en el referéndum de agosto.
Es dentro de este contexto donde son perfectamente comprensibles las limitaciones que tiene el candidato oficial para hacerse distinguir con un perfil que realmente lo distinga del Balladerismo y de una dirección política en quiebra. El Lic. Martín no debió haber aceptado que se nombrara como jefe de campaña, a un cuadro tecnócrata y convencidamente neoliberal.
El Lic. Martín Torrijos objetivamente le cuesta jugar el papel de hijo crítico y rebelde.
Una dirección partidaria madura y abierta, hubiera optado como cuestión prioritaria, después de la derrota del referéndum, la realización de un evento congresional, con la finalidad de balancear lo ocurrido durante el referéndum y dotar al colectivo de un nuevo perfil y una nueva camada de dirigentes.
El pretexto de que no había tiempo para realizar un congreso es otra de esas prácticas que suelen usar dirigencias que se resisten entender que muchas veces ante circunstancias nuevas, dirigentes nuevos.
Como si lo anterior fuera poco, cometieron el grave error en subestimar la fuerza expansiva que podía representar la candidatura de Oranges como vicepresidente en la nómina oficial. Otra vez, tal vez por cuestiones subjetivas, se equivocó la alta dirección del Partido y también el Sr. Presidente.
Como podemos observar, el escenario, en donde tiene que actuar el candidato oficial no es nada fácil. Su autonomía es precaria. A la fecha no han podido revertir lo suficiente, el argumento de que él representa el continuismo gubernamental.
La situación no se le presenta fácil y cómoda, tal como a veces nos la presentan los mismos dirigentes que tuvieron que ver con la derrota del referéndum.
¿Podrá el joven Martín Torrijos remover el escenario anterior y sustituirlo por otro? Eso está por verse.
En la próxima entrega reflexionaremos en torno a la candidatura de la Sra. Mireya Moscoso.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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