Fallece el papa Shenuda III, patriarca de la Iglesia copta de Egipto
Massachusetts
El papa Shenuda III, el patriarca de la Iglesia copta en Egipto, falleció hoy a los 88 años de edad dejando un gran vacío entre los miembros de la comunidad cristiana del país, que supone un 12 por ciento de la población.
Fuentes de la Iglesia copta señalaron a la prensa que el patriarca, que en los últimos meses desató una polémica por defender al presidente Hosni Mubarak durante la revuelta que contribuyó a derrocarlo, sufrió esta mañana un ataque cardiaco del que no pudo recuperarse.
Su estado de salud -padecía varias enfermedades crónicas-, había empeorado en los últimos días hasta el punto que el pasado miércoles, por primera vez, faltó a su costumbre de oficiar el sermón en la catedral de El Cairo.
Su última aparición fue ese misma día en una reunión en la que participó en silla de ruedas, pero su extrema debilidad le obligó a retirarse al cabo de unos minutos.
El Consejo de Obispos de la Iglesia copta egipcia anunció el fallecimiento del patriarca y se espera que mañana celebre una reunión encabezada por el obispo de la provincia de Asiut, Mijail, para estudiar los preparativos del funeral.
Tras conocer la noticia, miles de personas se concentraron en torno a la catedral de El Cairo, situada en el barrio de Abasiyya, en el este de la capital.
La televisión estatal mostró imágenes a mujeres vestidas de riguroso negro y envueltas en lágrimas.
La comunidad copta pierde así al hombre que dirigió los designios de su Iglesia en los últimos cuarenta años y que luchó por el diálogo religioso tanto entre los cristianos como con los musulmanes.
Designado en 1971 Papa de Alejandría y Patriarca de la Iglesia Copta Ortodoxa de San Marcos, la máxima autoridad de los cristianos egipcios nació en 1923 con el nombre de Nazir Gayed en la provincia de Asiut, 400 kilómetros al sur de El Cairo.
Durante los primeros años de su pontificado mantuvo una relación amistosa con el anterior presidente egipcio, Anuar el Sadat, pero en 1981 esta se quebró por las críticas del papa a la pasividad del Gobierno ante la oleada de violencia anticopta protagonizada por el extremismo islámico.
Esas críticas le valieron una orden presidencial de deportación al monasterio San Bishoy, en Wadi El Natrun (situado entre El Cairo y Alejandría).
Cuando el entonces presidente Hosni Mubarak, al que siempre apoyó, levantó la orden impuesta por su predecesor, miles de personas lo recibieron en una manifestación religiosa inédita en la historia copta moderna.
El Papa siempre insistió en mantener un diálogo teológico con otras iglesias como la Ortodoxa Oriental, la Católica Romana y la Anglicana.
Durante sus últimos años, vivió la revolución que desbancó del poder a Mubarak, a quien apoyó, y fue testigo del ascenso de los islamistas en el país, que arrasaron en las últimas elecciones y que son vistos por los cristianos como una amenaza.
El Papa Shenuda III tuvo además que presenciar el éxodo de coptos al exterior por motivos de discriminación y diversos ataques contra su comunidad.
Entre los incidentes más recientes destacan el atentado que en el año nuevo de 2011 causó una veintena de muertos en una iglesia en Alejandría o la protesta de coptos que también se tiñó de sangre en octubre pasado frente a la sede de la televisión estatal, conocida como Maspiro.
Estos sucesos no le hicieron cambiar su postura para promover la convivencia entre las distintas religiones, incluida la musulmana, como destacó este sábado el primer ministro egipcio, Kamal Ganzuri.
Tras dar su pésame a los cristianos, Ganzuri calificó al patriarca de "símbolo de la patria egipcia" que respaldó la unidad nacional e intentó evitar la división sectaria.
También tuvo palabras de condolencia para los cristianos el líder Supremo del movimiento islamista Hermanos Musulmanes, Mohamed Badia, que mostró su esperanza en que el nuevo Papa que sea elegido desempeñe un buen papel y "fortalezca la unión entre los egipcios".
Por su parte, Alí Gomaa, el gran muftí de Egipto, la máxima autoridad musulmana del país, declaró que el fallecimiento del patriarca copto supone "una enorme tragedia para Egipto y su pueblo: cristianos y musulmanes".
La Iglesia católica y Benedicto XVI se unieron al dolor y a las oraciones de los fieles coptos, mientras que el jefe de la Junta Militar que gobierna Egipto, el mariscal Husein Tantaui, calificó al papa copto de un "ejemplo patriótico" para el país.
Shenuda III, el papa de los cristianos egipcios que promovió la tolerancia
El papa Shenuda III, que falleció hoy a los 88 años de edad, dedicó su vida a dirigir la Iglesia de los cristianos ortodoxos en Egipto y a promover la tolerancia, aunque en sus últimos días se vio envuelto en polémica tras haber apoyado al presidente Hosni Mubarak durante la revuelta que lo derrocó en 2011. En la última semana, miembros de la comunidad copta habían pedido una oración por el religioso después de que el pasado miércoles, por primera vez, este no oficiara el sermón en la catedral de El Cairo debido a su delicado estado de salud. En noviembre de 1971, fue designado el 117 Papa de Alejandría y Patriarca de la Iglesia Copta Ortodoxa de San Marcos, título oficial del patriarca de la iglesia copta. Nacido en 1923 con el nombre de Nazir Gayed en la provincia de Asiut, 400 kilómetros al sur de El Cairo, era el hijo menor de una familia de ocho niños. A los 16 años comenzó a participar en las actividades dominicales de la iglesia copta de San Antonio y la de la Santa María, localizadas en distintos barrios de El Cairo. Graduado por el departamento de Historia de la Universidad de El Cairo en 1947 y por el Seminario Copto Ortodoxo en 1949, fue elegido para dar clases de Estudios del Nuevo Testamento en el mismo seminario. En 1954 empezó su vida como monje bajo el nombre de Padre Antonios en el monasterio de "El Suryan", en el desierto occidental de Egipto, y entre 1956 y 1962 vivió en una cueva separada del monasterio donde pasaba el tiempo meditando y orando. En 1962 adoptó el nombre de Shenuda al ser designado como Obispo de la Educación Cristiana y Decano de la Universidad Teológica Copta Ortodoxa. Nueve años después, tras la muerte del Papa Kirilos VI, ascendió a la cabeza de la Iglesia Copta Ortodoxa, seguida por la gran mayoría de cristianos egipcios, alrededor del 10 % de la población. Pronto mostró un especial interés por la expansión internacional de la Iglesia Copta entre los egipcios residentes en el extranjero. Durante su pontificado, el papa Shenuda III nombró a los primeros obispos en EEUU, Australia y Sudamérica, y trabajó desde los años setenta por el acercamiento entre las confesiones cristianas a través de su llamamiento a un dialogo entre las distintas iglesias. Obtuvo cuatro doctorados honorarios en Teología, tres de ellos de universidades estadounidenses y uno de Alemania. Escribió un centenar de libros y durante los últimos veinte años y hasta el momento actual ha sido el redactor jefe de la revista oficial de la iglesia copta "El Keraza". Durante los primeros años de su pontificado mantuvo una relación amistosa con el anterior presidente egipcio, Anuar el Sadat, pero en 1981 ésta se quebró por las críticas del Papa a la pasividad del Gobierno ante la oleada de violencia anticopta protagonizada por el pujante extremismo islámico. Esas críticas le valieron una orden presidencial de deportación al monasterio San Bishoy, en Wadi El Natrun (entre El Cairo y Alejandría). En esta época, Sadat cerró también la revista "El Keraza" y el periódico cristiano "Watani". El asesinato de Sadat ese mismo año (1981) por un islamista radical, y la llegada de su sucesor, Hosni Mubarak, no significó el fin de la deportación del Papa, que pasó tres años más en el monasterio hasta que Mubarak levantó la orden que pesaba sobre él. El día de su vuelta a la catedral de San Marcos, en El Cairo, fue recibido por diez mil personas en una manifestación religiosa inédita en la historia copta moderna. El papa siempre insistió en mantener un diálogo teológico con otras iglesias como la Ortodoxa Oriental, la Católica Romana, la Anglicana y la Alianza Mundial de Iglesias Reformadas. Fue uno de los presidentes del Consejo Internacional de Iglesias y del Consejo de Iglesias de Oriente Medio. Eso no impidió que en alguna ocasión protagonizara algún roce con la Iglesia Católica, como cuando el Papa Juan Pablo II viajó a El Cairo en 2000 y Shenuda se negó a ir a recibirlo, alegando que le tocaba al Papa de Roma pedir audiencia con él, y no al revés. En 2006, cuando contaba con 83 años de edad, viajó a Alemania tras sufrir fuertes dolores en la columna vertebral. Al hacerse unos análisis, descubrieron que tenía problemas graves en los riñones y viajó entonces a Estados Unidos, lo que disparó los rumores sobre su posible muerte y su relevo al frente de la Iglesia. Desde el fin de la deportación del Papa, éste mantuvo una actitud mucho más conciliatoria con el gobierno de Mubarak, y en casi todas las citas electorales pidió el voto para el presidente y su partido, vistos como únicos garantes ante el ascenso de los Hermanos Musulmanes. Incluso después del comienzo de la Revolución del 25 de Enero de 2011 y antes de la renuncia de Mubarak a la presidencia el 11 de febrero de ese mismo año, Shenuda expresó su apoyo al entonces mandatario del país, a pesar de las protestas masivas que pedían la caída del régimen. Además, aseguró entonces que ningún cristiano participó en las protestas diarias en la céntrica plaza cairota de Tahrir, declaraciones que fueron criticadas por varios miembros de su comunidad que sí se manifestaron. En sus últimos años de vida, se evidenció la violencia contra los cristianos en Egipto con distintos incidentes con los musulmanes y ataques como el atentado de Alejandría en el año nuevo de 2011 o los disturbios del pasado octubre ante la sede de la televisión estatal, que dejaron en sendos casos decenas de muertos. Pese a estas y otras dificultades que enfrentan los coptos, el papa apostó por la convivencia entre las distintas comunidades y mantuvo una larga amistad con las principales autoridades islámicas.