La hija de la periodista mexicana Lilia Ortiz, quien se refugia en El Paso tras haber recibido amenazas de muerte, desapareció hace ocho meses en Ciudad Juárez como otros muchos estadounidenses de los que no se ha vuelto a saber nada.
"Hay momentos en que me rebelo y con todo mi dolor increpo a Dios y le cuestiono: 'es que no tenía yo derecho a saber cómo fue su muerte? si se quedó dormida, si sufrió?, a saber dónde quedó su cuerpo? a tener a donde irle a llorar?'. Al menos eso me lo había ganado con trabajo y con un inmenso amor", dijo Ortiz en entrevista con Efe.
Lilia Berenice Esquinca, de 22 años, es una de decenas de estadounidenses que han desaparecido en territorio mexicano, según el director en El Paso de la Asociación de Familiares y Amigos de Desaparecidos en Ciudad Juárez, Jaime Hervella.
Según cifras de su organización, son 36 los estadounidenses que han desaparecido sin que nadie haga nada por investigar su paradero.
Ortiz señaló que su hija insistía en visitar a su abuela, que no tenía documentos para cruzar a Estados Unidos y explica que debido a que ella misma fue amenazada de muerte en año 2008 a través de varias llamadas a su teléfono celular, había dejado de cruzar a México e insistía en que su hija no lo hiciera tampoco.
"Mi hija insistía en ir y no regresó ese día ni los días ni las semanas siguientes", contó y por temor de ir a Juárez por las amenazas de muerte que pendían sobre ella, recurrió a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) en El Paso donde le tomaron los datos.
"Yo esperaba que gestionaran con México la búsqueda e investigación de la desaparición de mi hija, una ciudadana estadounidense, pero me escucharon y me hicieron varias preguntas, pero después de ese día nadie se comunicó conmigo y se negaron a contestar a mis llamadas", afirmó la periodista.
Hervella sostiene que el FBI en El Paso ha ignorado sistemáticamente a los familiares de estos ciudadanos desaparecidos, dejándolos a merced de las agencias mexicanas y de un sistema que desconocen y al que temen.
"Hemos aprendido que estamos solos en esto y que nuestras agencias encargadas de realizar gestiones internacionales tras una desaparición, optan por mantener las buenas relaciones con las agencias mexicanas y hacer como que no existimos", dijo el directivo que inició la asociación a mediados de los años noventa tras el secuestro de su ahijada Abigail, y del esposo de ella.
El FBI en El Paso a través de su portavoz Michael Martínez declinó declarar al respecto.
El directivo de la asociación comentó que por el contrario, el FBI en su oficina de McAllen ha intervenido en la búsqueda de estadounidenses desaparecidos en México y ha logrado en colaboración con el Gobierno del vecino país la localización de varios restos.
Pero Lilia Ortiz vive en El Paso y dice haberse resignado con dolor a no saber qué ocurrió con su hija o en dónde están sus restos.
Hervella agregó que al igual que Ortiz, las familias de los desaparecidos viven con la esperanza de que aparezcan los cuerpos de sus seres queridos, para tener un lugar donde visitarlos y llorarlos.
Indicó que ante la ausencia de apoyo de las autoridades tanto en México como en Estados Unidos, la asociación ha optado por pagar anuncios en los periódicos de Ciudad Juárez, en los que exhortan a informantes que tengan compasión, y que en forma anónima indiquen donde hay cuerpos enterrados.
"Les pedimos que rescaten algo de su alma y que ayuden a que la angustia terrible de no saber en dónde están los restos de sus seres queridos sea reemplazada por una tristeza manejable", afirmó.
Gracias a informantes se logró recuperar 67 cuerpos, la mayoría de mexicanos desaparecidos, en fosas clandestinas de Ciudad Juárez.
"Ninguno de ellos por investigaciones de las autoridades", aseguró.
Hervella mencionó que los informantes que han respondido a sus anuncios lo hacen siempre de manera anónima y dan lugares exactos como patios de viviendas, terrenos baldíos y ranchos.
"No tengo muchas esperanzas de encontrar los restos de mi hija", dijo Ortiz.
"De las autoridades de México y de Estados Unidos ya no espero nada. Y yo no sabría por dónde empezar a buscarla si todo Ciudad Juárez es un cementerio", finalizó.