Familiares de víctimas y sobrevivientes de cuatro atentados terroristas se reunieron hoy en Buenos Aires para compartir sus experiencias y promover una mayor coordinación en la lucha contra el terrorismo internacional.
Diez familiares de fallecidos en los atentados terroristas del 11 de Marzo de 2004 en Madrid, del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y de los ataques perpetrados en Buenos Aires contra la mutualista judía AMIA en 1994 y la embajada de Israel en 1992 participaron hoy en el Primer Encuentro Internacional de "Testimonios del Horror Fundamentalista".
El encuentro fue organizado por la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) en los días previos al 16 aniversario del atentado contra la sede de la Asociación Mutualista Israelita Argentina (AMIA), que el 18 de julio de 1994 causó 85 muertos y cientos de heridos.
El presidente de la DAIA, Aldo Donzis, recordó hoy en una rueda de prensa que el terrorismo es "un flagelo que no discrimina y atenta contra todos", por lo que abogó por que las víctimas se "unan y trabajen conjuntamente".
En el mismo sentido se expresó Therry Grace Sears, directora de la agrupación Tuesday's Children, que ayuda a 125 niños cuyos padres murieron en el atentado del 11-S, quien consideró que la "mejor forma" de combatir el terrorismo es "unirse con otras víctimas".
"Las asociaciones de familiares permiten que nuestro dolor común se transforme en la energía para lograr la verdad", subrayó, por su parte, Alberto Kupersmid, sobreviviente del atentado contra la embajada israelí en Buenos Aires, que el 17 de marzo de 1992 causó 29 muertos y centenares de heridos.
"Sólo los familiares de otros atentados pueden entender lo que siento, las sensaciones de dolor y de sueños perdidos", lamentó.
Mónica Sánchez, quien viajaba en uno de los trenes que estalló en la estación madrileña de Atocha en 2004 y estuvo un mes en coma tras el atentado, consideró que "nunca hubiese salido adelante" sin la ayuda de la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo.
En un emotivo discurso, Sánchez, que estaba embarazada al momento del atentado y perdió el bebé, explicó las dificultades de "entender y convivir" con ser sobreviviente del terrorismo.
"Me robaron la vida entera", denunció, entre lágrimas, María López, cuyo hijo de 17 años murió en el atentado del 11-M.
López explicó que, pese al fallo judicial que condenó a los autores del atentado, los familiares seguirán "luchando" por encontrar a todos los implicados y garantizar el encarcelamiento de los detenidos.
Otro de los testimonios más emotivos fue el de Ana María Blugerman, cuya hija de 21 años pereció en el atentado contra la AMIA en Buenos Aires, al que ella sobrevivió.
Blugerman aseguró que tiene perfectamente "grabadas en su retina" las imágenes de "horror" y que aún siente el "olor a polvo y a sangre" que desprendían los escombros del edificio.
"Uno aprende a vivir con dolor pero es muy duro que 16 años después aún no se conozcan ni los autores ni los motivos del atentado", lamentó.
Al encuentro de familiares de víctimas de atentados terroristas asistió también el vicecanciller argentino, Alberto D'Alotto, así como diversos diplomáticos y líderes religiosos.