El expresidente de Cuba Fidel Castro cumplirá mañana, 13 de agosto, 85 años retirado de todo cargo político, con un bajo perfil público y pendiente de la enfermedad de su aliado venezolano Hugo Chávez, mientras el país intenta salir de su asfixia económica con las reformas de su hermano Raúl.
El de este sábado será el sexto cumpleaños que el anciano líder de la Revolución cubana celebra desde que delegó el poder el 31 de julio de 2006 por una grave enfermedad, si bien el año pasado, unas semanas antes de su 84 aniversario, empezó a reaparecer en actos públicos e incluso se le vio de nuevo vestido de verde olivo en un par de ocasiones.
Sin embargo, en los últimos meses ha mantenido un perfil público bajo y se cumplen ya seis semanas sin sus "Reflexiones", los artículos que comenzó a escribir durante su convalecencia y en los que trata sobre todo temas internacionales: el último se publicó el 3 de julio y estuvo dedicado íntegramente al presidente de Venezuela y su enfermedad.
En aquel artículo auguró a Chávez, de 57 años, una "gran victoria" contra el cáncer que se le detectó en una visita a Cuba, a donde el presidente venezolano ha vuelto en dos ocasiones más para recibir quimioterapia.
El comandante en jefe se ha convertido en estas semanas en "médico superior" de su pupilo político: así lo definió Chávez al desvelar que fue Fidel Castro quien se percató de que su dolencia era grave, quien le comunicó la "dura noticia" del cáncer y quien ha seguido con "ojos de águila" su evolución.
Los vídeos y fotografías más recientes que se han visto del expresidente cubano han sido junto a Chávez, quien informa de las visitas que Castro le hace en La Habana a través de su cuenta de la red social "Twitter".
Fidel Castro llega a su 85 cumpleaños como un simple "soldado de las ideas" como él se ha autodefinido en numerosas ocasiones y como quedó ratificado con su relevo en la máxima jefatura del Partido Comunista de Cuba (PCC, único) que en su VI Congreso celebrado en abril eligió al presidente Raúl, de 80 años, primer secretario.
La clausura de ese cónclave, el 19 de abril, fue el escenario de la última aparición en un acto público de Fidel Castro para protagonizar otra foto histórica del abultado álbum de la revolución cubana levantando la mano de su hermano menor como nuevo jefe máximo del PCC.
"Fidel es Fidel y no precisa de cargo alguno para ocupar por siempre un lugar cimero en la historia, en el presente y en el futuro de la nación cubana", dijo entonces Raúl Castro.
Desde la renuncia de Fidel en 2006, aquejado de una dolencia intestinal, los cubanos de a pie, ocupados y preocupados en resolver su complejo día a día, se han acostumbrado sin grandes traumas a la ausencia de quien tuvo las riendas de Cuba durante medio siglo.
"Le deseo mucha salud al comandante en sus 85 años y me gustaría escucharlo o verlo más porque sabemos muy poco de él", dijo a Efe José Ramón Meneses, un habanero de 73 años.
Otros destacan la ambigüedad de su papel: "Ha sido un liderazgo muy fuerte, muy prolongado, con cosas buenas y malas, que representó absolutamente todo para el país y ahora nadie en Cuba sabe a ciencia cierta cuál es su papel", opina Alexander, un profesor de 34 años.
"Yo nunca hubiera apostado mi dinero a la posibilidad de vivir en un país con Fidel y sin Fidel. Era algo impensable imaginar a un Fidel Castro vivo, lúcido y que renunciara a todo. Pero ahí está, y le deseo salud", señaló Mireya Puig, ama de casa de 63 años.
Para Yoel, un taxista de 29 años, el expresidente se ha dedicado tras su enfermedad a las cosas que más le interesan "y en este momento debe estar completamente centrado en la salud de Chávez".
Del estado de salud de Fidel Castro, cuya enfermedad es un secreto de estado, no se conocen detalles aunque él mismo dijo en una de sus reapariciones del año pasado que estaba recuperado.
En las imágenes y actos en que ha participado en los últimos meses se le ha visto más delgado pero con buen aspecto aunque con cierta dificultad para caminar: casi siempre se le ve sentado y cuando se desplaza lo hace ayudado por un asistente.
Por el momento, el acto más destacado que se ha anunciado en Cuba por el 85 cumpleaños de Fidel Castro es la "Serenata de la Fidelidad" organizada por la Fundación Guayasamín, que se celebrará hoy en el Teatro Karl Marx de La Habana con músicos de Cuba y de varios países de Latinoamérica.
No se ha confirmado la asistencia de Fidel Castro.
Soledad Álvarez
Los 85 años de Fidel Castro
Fidel Castro, que durante casi medio siglo dirigió el destino de Cuba, cumple este sábado 85 años en un país que se ha acostumbrado a tenerle presente pero retirado del poder y como testigo de la "actualización" del socialismo emprendida por su hermano, el presidente Raúl.
Castro encabezó la revolución que derribó el 1 de enero de 1959 al dictador Fulgencio Batista y se mantuvo como líder indiscutible de la misma hasta que el 31 de julio de 2006 una grave dolencia intestinal lo alejó de todos sus cargos, que fueron asumidos por su hermano menor, Raúl Castro.
En febrero de 2008 dejó de ser oficialmente el presidente y en abril pasado fue sustituido también por su hermano como primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), el último cargo de máxima responsabilidad que formalmente todavía ocupaba.
Muchos en la isla se preguntan todavía sobre el verdadero rol y alcance de la influencia de un Fidel Castro que insiste en que solo es un "soldado de las ideas".
"Mientras tenga fuerzas para hacerlo, y afortunadamente se encuentra en plenitud de su pensamiento político, desde su modesta condición de militante del partido y soldado de las ideas, continuará aportando a la lucha revolucionaria y a los propósitos más nobles de la Humanidad", ha señalado Raúl Castro.
El general Castro (80 años) quiere sacar a Cuba de la penuria que arrastra desde hace décadas con un plan que supone una tímida apertura a la iniciativa privada, el adelgazamiento del aparato estatal y la eliminación de subsidios paternalistas que instauró su hermano.
El exilio y la disidencia interna han criticado que son ajustes muy limitados y que no se impulsen en la isla cambios políticos y avances en materia de derechos humanos, sociales y civiles.
Raúl Castro ha insistido en dejar claro en numerosas ocasiones que el verdadero inspirador de esos ajustes y del cambio de mentalidad que necesita el país siempre ha sido Fidel.
Aunque retirado del poder, el "líder histórico" de la revolución sigue presente en la vida de los cubanos a través de las sentencias de sus discursos, las distintas efemérides revolucionarias que se conmemoran casi a diario en Cuba, las "reflexiones" que publica o las imágenes suyas que todavía pueden verse en calles y carreteras.
Nacido el 13 de agosto de 1926 en Birán, un pueblo humilde situado en el norte de la provincia oriental de Holguín, Fidel Alejandro Castro Ruz es uno de los siete hijos del segundo matrimonio de Ángel Castro, un emigrante gallego que prosperó a la sombra de las multinacionales norteamericanas de los años 30.
En 1953 ante el tribunal que le condenó por el fracasado asalto al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba, su primera acción armada contra Batista, Castro dejó como tarea a la Historia la obligación de juzgarle con una frase que lleva el sello distintivo de su personalidad: "Condenadme, no me importa, la Historia me absolverá".
Castro comenzó la batalla de Sierra Maestra (1956-1959) tras "el naufragio" del Granma (según lo describió el Che Guevara), en el que desembarcó en Cuba procedente de México acompañado de 81 hombres.
El joven abogado que se enfrentó a Batista en una guerra desigual supo aprovechar el descontento social generado por aquella dictadura y ganarse el apoyo popular.
Creó su propio modelo para Cuba: un comunismo caribeño alimentado de marxismo-leninismo, con base nacionalista legada por José Martí y aliñado de sus propias aportaciones.
El régimen resultante se ha mantenido por décadas arropado por un eficaz aparato de seguridad que mantiene a raya a los disidentes y una sólida red de organizaciones de masas.
A Fidel Castro no le apartaron del poder ni los Estados Unidos, su máxima obsesión, ni la caída del bloque soviético hace dos décadas o la gravísima crisis económica en que quedó sumida Cuba: solo la enfermedad le obligó a retirarse.
Defensores y detractores coinciden en que su carisma y su habilidad política para transformar los fracasos en victorias han sido decisivos para la longevidad del sistema.
Fidel Castro introdujo en la isla reformas sociales, educativas y sanitarias sin comparación en América Latina en la época y colocó a Cuba en el mapa internacional.
En vísperas de su rotunda victoria en Bahía de Cochinos, en 1961, declaró "socialista" la revolución y abrazó a la URSS para asegurar la subsistencia del país, mientras crecía su enfrentamiento con Washington.
Con la caída del bloque soviético en los años noventa, decretó el "periodo especial", una economía de guerra en tiempos de paz que obligó a Cuba a abrirse al turismo y al dólar.
A principios del siglo XXI, cuando parecía obligado a profundizar la apertura, encontró en el presidente venezolano, Hugo Chávez, un aliado dispuesto a utilizar su petróleo para ayudarle.
Precisamente una de las últimas ocupaciones de Fidel Castro está siendo vigilar la evolución de su pupilo político tras el tumor cancerígeno que se le detectó el pasado junio en Cuba, donde ha vuelto dos veces en las últimas semanas para recibir quimioterapia.