La fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega, se comprometió hoy a trabajar sin descanso hasta esclarecer los hechos vinculados con la "política de estado" de desapariciones, torturas y asesinatos durante los años 60, 70 y 80 del pasado siglo.
"Venezuela ahora es un estado respetuoso y garantista de los Derechos Humanos", aseguró la fiscal durante un encuentro con víctimas y familiares de desaparecidos y asesinados en la segunda mitad del siglo pasado.
Ortega anunció la creación de una oficina para asistir a las víctimas y recoger información para las investigaciones ya que, hasta ahora, solamente 25 personas han suministrado información al organismo judicial.
La fiscal general cifró en 1.188 los desaparecidos durante estos años, entre los que no están incluidos quienes lograron sobrevivir a las torturas y represalias políticas.
Asimismo, declaró que Venezuela "está en la senda de los países que, como Argentina, quiere esclarecer estos hechos y determinar responsabilidades".
La fiscal lamentó que, durante aquellos años, ningún organismo internacional ni regional se interesara por la situación de los derechos humanos en territorio venezolano.
"Que eso en Venezuela no vuelva a ocurrir nunca más, (...) que nunca vuelva a ser sometida a la tragedia de esos años", pidió Ortega.
Actualmente, la Fiscalía General tiene en agenda entrevistas con 85 testigos, tres exhumaciones, inspecciones técnicas y reconocimientos aéreos en diferentes zonas, aunque Ortega no pudo concretar la fecha de estas medidas.
En el acto, que reunió a unas 120 personas entre víctimas y familiares, también estuvo presente el presidente de la Asamblea Nacional, Fernando Soto Rojas, hermano de uno de los desaparecidos durante los años 60.
Soto Rojas afirmó que Venezuela es, ahora, "uno de los países más libres del mundo" e instó a los presentes a aprovechar el momento.
Los asistentes también tuvieron oportunidad de intercambiar las historias de sus familiares.
"Espero justicia y que se aplique la ley", reclamó Esperanza Alvarado, sobrina del Coronel José Alvarado, conocido como Nikita, que fue "asesinado vilmente".
"Casi tenía perdida la esperanza", señaló Emerio Matos, otro familiar, que celebró poder vivir este momento.
José Rivero, de 81 años, sobrevivió a la prisión y torturas de entonces e insistió en la importancia de mantener el "recuerdo" de aquellos hechos.