Fogosos discursos de Correa, Zelaya y Castro la clausuran fiesta de investidura
Roberto Acuña
Los encendidos discursos de Manuel Zelaya y Raúl Castro, y un recitado de Hugo Chávez, ante miles de ciudadanos reunidos en una fiesta popular en el estadio Atahualpa de Quito, pusieron fin esta noche a los festejos por la investidura del presidente de Ecuador, Rafael Correa.
Las continuas alusiones a Estrados Unidos, a la revolución, a la liberación de los pueblos de América Latina y a la defensa contra los imperialismos salpicaron las improvisadas alocuciones de Zelaya, presidente constitucional de Honduras, y de Castro, de Cuba.
Correa, que inauguró hoy su segundo mandato presidencial consecutivo, cerró el acto apelando a la unidad porque "esta revolución es irreversible si seguimos juntos y organizados" frente a las amenazas que, dijo, existen tanto desde el interior como del exterior.
Se refirió a la negociación que llevan a cabo Bogotá y Washington Unidos para el usos de siete bases militares colombianas por militares y asesores estadounidenses como "una provocación".
"Tengan claro que lo que sucede no es fortuito; lo de las bases militares en Colombia es gravísimo, es una provocación, se quiere guerra en América Latina", afirmó el mandatario ecuatoriano.
Advirtió que "los imperios" saben que América Latina "se les está yendo de las manos". "Al no poder vencernos en las urnas", pueden "recurrir a los mismos métodos de siempre, que creíamos superados" en la región, agregó
Instó también a la población de su país a formar comités de defensa de su Gobierno, tras advertir que su administración, pese a tener apoyo popular, es "vulnerable".
"Podemos ser fácil presa de grupos pequeñitos, pero de gran poder económico, informativo y hasta religioso", aseveró.
Ante la posibilidad de esos riesgos, Correa instó a la población a "crear en cada casa un comité revolucionario, en cada barrio un comité de defensa del Gobierno nacional y de la revolución ciudadana, para estar preparados frente a esos que quieren desestabilizarnos".
No faltaron las referencias a EE.UU. por parte de Raúl Castro, quien afirmó hoy que en América Latina "nadie da un golpe de estado si no recibe la autorización de los Estados Unidos", en referencia a Honduras y a anteriores crisis como las ocurridas en Venezuela en 2002 o más recientemente en Bolivia.
Aprovechando la conmemoración en Quito del bicentenario del primer grito ecuatoriano contra España, el general Castro aseguró que, 200 años después, Latinoamérica se encuentra "en una situación parecida", donde el "amo anterior fue sustituido por otro más reciente, más poderoso".
En referencia a las intentonas golpistas que mencionó, Castro dijo que "esos golpistas no respiran sin permiso de Washington".
Pese a manifestar que quiere seguir creyendo que el presidente Barack Obama "está lleno de buenas intenciones", recordó que en su administración permanecen antiguos miembros de anteriores gobiernos estadounidenses.
También mencionó el caso de las bases colombianas como un "acontecimiento que hay que tener en cuenta" y que "no es casual. Eso no es para luchar contra las drogas o los guerrilleros".
Comentó que bromeó hoy con Correa sobre este asunto y le dijo al presidente ecuatoriano: "Tenemos que prepararnos, porque los cañones de esa flota están apuntando hacia acá".
Por su parte Zelaya, con su habitual sombrero blanco de ala ancha, hizo un llamamiento "a los que han violado la democracia, la República y a nuestro pueblo" para "que dejen de oír a esa derecha recalcitrante de Washington que les está sonando al oído, para que se mantengan, arbitrariamente, usurpando el poder".
El depuesto mandatario de Honduras calificó de "muy significativo" el apoyo a su causa que ha recibido de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), y de Correa, que desconocen al Gobierno de facto del país centroamericano.
Aseguró que pese a la represión, sus adversarios "no engañan a nadie" y no podrán hacer "retroceder las transformaciones del pueblo" por lo que les pidió que "escuchen al pueblo, escuchen a América, que lamenta y grita por un espacio de desarrollo justo para nuestra sociedad".
Tanto Zelaya como Castro, cuyos países forman parte de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), pero no de la Unasur, que hoy celebró su III Cumbre Ordinaria, aprovecharon la fiesta popular para pronunciar sus discursos.
Chávez también aprovechó la oportunidad y se robó el show cuando sacó de su repertorio una poesía popular en honor al Libertador Simón Bolívar, que sucedió a una breve entonación de un joropo venezolano.
El popular grito de "Alerta que camina la espada de Bolívar por América Latina", se escuchó con fuerza en el escenario, arengada por los cuatro personajes, que también entonaron la mítica melodía de "El pueblo unido", que terminó por desbordar la euforia de los asistentes.
En cuatro años Correa pasó del anonimato a la Presidencia por segundo vez
Rafael Correa ha pasado, en cuatro años, del anonimato político a ser líder de la "revolución ciudadana" y a convertirse hoy, 10 de agosto de 2009, en presidente de Ecuador, por segunda vez consecutiva. Este economista de 46 años saltó a la arena pública en 2005, cuando formó parte del llamado grupo de los "forajidos", como se denominó a los quiteños que participaron en las protestas contra el Gobierno de Lucio Gutiérrez, que como consecuencia de ello fue destituido por el Congreso. Después fue durante 106 días ministro de Economía del presidente Alfredo Palacio y ya ahí dejó sentir su oposición a organismos como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, de los que se separó nada más acceder por primera vez a la Presidencia, en 2007, para acercarse más a organismos regionales de crédito. En 2008 logró el apoyo de la ciudadanía a su proyecto de dotar al país de una nueva Constitución, aprobada en referéndum en septiembre de ese año, y en abril de 2009 ganó la reelección en los comicios para adaptar el país al nuevo marco constitucional. Tenaz y de temperamento fuerte, lo que le ha valido críticas de arrogancia de parte de la oposición, Correa es el presidente más popular que ha tenido Ecuador en 30 años, aunque en el último mes haya decrecido su respaldo popular a un 40 por ciento, el nivel más bajo desde que llegó a la Presidencia en 2007. En ello puede haber influido tanto el escándalo originado por los millonarios contratos que tenía uno de sus hermanos, Fabricio Correa, como nuevas denuncias de presuntos vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que él ha negado. El dos veces presidente, nacido en Guayaquil el 6 de abril de 1963, es implacable con sus adversarios y responsabiliza de gran parte de los males del país a los partidos políticos tradicionales, a los que él se refiere como la "partidocracia". La inversión social, una política económica nacionalista, una posición antiimperialista y contra el neoliberalismo y un fervor por la integración latinoamericana han marcado el quehacer de Correa en el Gobierno. En su segundo mandato se propone profundizar su "revolución ciudadana", dirigida a acabar con la desigual distribución de la riqueza y avanzar hacia el denominado Socialismo del Siglo XXI, que abandera el presidente venezolano, Hugo Chávez. La oposición ha criticado el acercamiento de Correa a países como Venezuela, Bolivia, Irán y China, pero él asegura que eso no significa un alejamiento de los tradicionales mercados de los productos ecuatorianos, como Estados Unidos o la Unión Europea. De verbo fácil y con tendencia a responder airado a quienes le critican, Correa no dudó en llamar "canalla" a un diputado que aireó que su padre estuvo en la cárcel por traficar drogas a Estados Unidos. El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, también ha sido blanco de sus iras, desde que en marzo de 2008 el Ejército colombiano lanzó una operación contra un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano. Correa rompió inmediatamente las relaciones diplomáticas con Colombia y así siguen desde entonces, sin que hasta ahora haya habido señal alguna de que esté dispuesto a dar su brazo a torcer en este tema. La tensión entre los dos países se agravó en julio con la difusión de un vídeo en el que un dirigente de las FARC, el "Mono Jojoy", dice que la guerrilla contribuyó a la campaña electoral de Correa en 2006. El vídeo, calificado de manipulación y absoluta mentira por Correa, lo mismo que por la guerrilla, involucra a algunas personas que llegaron a ser altos funcionarios del primer Gobierno de Correa con las FARC y con actividades de narcotráfico. Correa también se ha destacado por su oposición a la presencia de fuerzas militares extranjeras en Sudamérica y concretamente contra un acuerdo que negocian Colombia y EE.UU. para que militares estadounidenses puedan usar bases colombianas. Precisamente ese acuerdo se conoció después de que se concretara su promesa de no renovar el contrato con EE.UU. para el uso de la base ecuatoriana de Manta, que termina en noviembre de 2009. Su talante frontal se ha sentido en diversos campos y, por ejemplo, ha criticado las políticas migratorias de los europeos, y lo que considera abusos de las empresas multinacionales, en especial del sector petrolero, en su operación en este país andino. Ignoró a los que vaticinaron querellas por el cambio de los contratos con las petroleras, por su decisión de no pagar ciertos tramos de la deuda externa o por su pretensión de comprar otros con un 70 por ciento de descuento. Economista de profesión, con títulos de universidades de Ecuador, Bélgica y EE.UU., Correa se define como un "cristiano de izquierda" y en su proyecto de "revolución ciudadana", que sigue la senda del "Socialismo del Siglo XXI", defiende "la supremacía del trabajo humano sobre el capital". Correa, que ha escrito varios libros y numerosos artículos sobre economía, está casado con la ciudadana belga Anne Malherbe, con la que tiene tres hijos: Sofía, Anne Dominique y Rafael Miguel.