La "jornada anti-imperialista" convocada en Lima por grupos políticos y sindicales de la izquierda peruana fue un fracaso, pues apenas consiguió congregar a 2.000 personas unidas por un único fin: su rechazo a la política exterior estadounidense.
La convocatoria se había realizado aprovechando la llegada a Lima de Bush, que participará en la cumbre de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se celebra en Lima a partir de hoy, y la protesta no tenía en principio nada que ver con la APEC.
Celebrada en la céntrica plaza del Dos de Mayo, la actividad contaba con autorización gubernamental y con el apoyo del principal sindicato del país, Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), y del Partido Nacionalista Peruano, el más importante de la izquierda peruana.
Sin embargo, el poder de convocatoria de ambos grupos quedó en entredicho, pues no fueron capaces ni siquiera de unificar a los cinco o seis formaciones políticas o sindicales, que ocuparon espacios distintos de la plaza negándose a mezclarse entre ellos.
Incluso hubo grupos de trabajadores que aprovecharon este foro para hacer oír reivindicaciones particulares ligadas a despidos o conflictos laborales específicas en sus empresas, mostrando un escaso interés en la temática anti-imperialista.
"Es cierto que hay poca gente; este número no refleja el rechazo real del pueblo peruano contra George Bush", reconoció a Efe Manuel Castillo, responsable de la comisión organizadora del acto y que actuó de maestro de ceremonias.
Según Castillo, la razón hay que buscarla en la campaña que el gobierno peruano está realizando en los últimos días contra los grupos de la izquierda más radical, en alusión a los informes aún no confirmados de una petición de la Dirección Contra el Terrorismo para detener a 14 dirigentes de esta tendencia.
El gobierno había autorizado la protesta de hoy con la condición de que no se convirtiera en una manifestación, y la policía cortó las calles adyacentes, pero mantuvo una presencia discreta.
En lugar de una manifestación, los organizadores prepararon un estrado donde actuaron poetas y grupos musicales "comprometidos", mientras en una carpa paralela se celebraban tres debates centrados en el antiimperialismo, la mujer y los jóvenes, siempre desde la perspectiva anti-estadounidense.
La CGTP y el Partido Nacionalista habían dejado claro que la jornada no iba contra el APEC, pero la realidad es que las tres mesas, al exponer sus conclusiones al público, abundaron en la idea de que es "la cumbre de los ricos", "síntoma del nuevo imperialismo" o que "perjudica a los trabajadores".
Tal vez para evitar verse mezclados en posibles derivas radicales, el presidente del PNP, Ollanta Humala, no se dejó ver en la protesta, como tampoco lo hizo el secretario general de la CGTP, Mario Huamán.
La CGTP no ha llegado a posicionarse contra el APEC (foro que genera un consenso casi absoluto en Perú), pero su portavoz, José Chahua, señaló que la confederación discrepa con sus objetivos, pues "los países grandes imponen sus decisiones a los pequeños, y además no discuten temas sociales".
En todo caso, el principal blanco de todos los insultos y los ataques fue Georges W. Bush, calificado de "genocida", "violador de los derechos humanos" o "causante de la debacle económica".
Los actos de hoy prometían ser los más numerosos de toda la semana de movilizaciones de los grupos de izquierda, parlamentaria y extraparlamentaria. Mañana sábado otros grupúsculos han convocado una manifestación contra el APEC frente a la embajada estadounidense, pero sindicatos y partidos principales se han desmarcado.
Bush llegó sobre las 15:10 horas (20:10 GMT) y hoy mismo se reunirá con el presidente chino, Hu Jintao.
El presidente peruano, Alan García, será el único gobernante latinoamericano con el que se entrevistará Bush durante su visita, que salvo imprevistos será la última a América Latina de su segundo mandato presidencial, el cual concluye el 20 de enero.