La ministra de Exteriores de Francia, Michèle Alliot-Marie, ofreció hoy ayuda de su país para evacuar a los cerca de 130 brasileños que trabajan en la ciudad libia de Bengasi, al parecer bajo control de opositores a Muamar al Gadafi.
La oferta fue hecha durante la reunión que la ministra francesa tuvo hoy en Brasilia con su homólogo brasileño, Antonio Patriota, informaron ambos en una rueda de prensa conjunta.
Alliot-Marie relató que Libia autorizó el aterrizaje de dos aviones franceses en Trípoli y que los aparatos pueden ser usados para colaborar con Brasil en la evacuación de los brasileños.
Los brasileños trabajan para la constructora Queiroz Galvao, empresa que fletó una aeronave para evacuarlos pero que no recibió la respectiva autorización de Libia para que el aparato aterrice en Bengasi.
Según fuentes diplomáticas, además de la falta de autorización, el aeropuerto de Bengasi al parecer está sin condiciones de operación, por lo que difícilmente la evacuación podrá ser hecha por vía aérea. Las mismas fuentes consideran difícil garantizar el transporte de esos trabajadores por vía terrestre hasta Trípoli.
"Como siguen las dificultades para los sobrevuelos y los aterrizajes en Trípoli, estamos pensando en la posibilidad de un barco", dijo por su parte Patriota al admitir que Brasil estudia la viabilidad de evacuar sus ciudadanos por vía marítima.
El canciller dijo que el Gobierno brasileño ya entró en contacto con empresas navieras italianas para planear la posible evacuación por barco directamente desde Bengasi.
Los ministros de Brasil y Francia reiteraron hoy sus críticas contra la forma violenta como el Gobierno libio ha reprimido las protestas en su contra.
"La violencia contra los manifestantes es inaceptable", dijo Patriota.
"Ese brote de violencia es inadmisible. Lo único que podemos pedir es que la violencia acabe", anotó por su parte la funcionaria francesa.
En la reunión, los ministros también conversaron sobre la decisión brasileña de aplazar el resultado del concurso para comprar 36 cazabombarderos para su Fuerza Aérea y en la que los Rafale, de la francesa Dassault, compiten con los Súper Hornet F/A-18, de la estadounidense Boeing, y los Gripen NG, de la sueca Saab.
Alliot-Marie dijo que Francia está dispuesta a transferirle a Brasil toda la tecnología de sus aviones militares y que la colaboración también podrá ampliarse a otros sectores estratégicos, como el espacial.
Dijo igualmente que Francia apoya una reforma en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que permita que Brasil asuma una silla permanente en el organismo.
"Hoy en día el Consejo de Seguridad ignora a muchos países relevantes como Brasil. Un asiento permanente (para Brasil) nos parece lo más natural del mundo", dijo.
La ministra gala también manifestó el gran interés de las empresas de su país en participar en las obras previstas por Brasil para organizar el Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016.
Patriota calificó como interesante la oferta francesa y recordó que Francia cuenta con experiencia por haber organizado el Mundial de 1998.
Después de la reunión con Patriota, Alliot-Marie se dirigió al Palacio de Planalto, sede del Ejecutivo, para un encuentro con la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, que no estaba previsto en su agenda inicial.