Los empleados públicos uruguayos realizarán mañana un paro general de 24 horas para reclamar al Gobierno mejores salarios y participación en la proyectada reforma del Estado, señalaron hoy fuentes de la gremial.
La huelga de 24 horas fue convocada por la Confederación de Organizaciones de Funcionarios de Estado (COFE) para reclamar al gobierno del presidente José Mujica una "negociación seria" en la búsqueda de mejorar los salarios públicos, afirmó su secretario, Pablo Cabrera.
Los funcionarios aceptan una propuesta oficial para que su salario mínimo sea de 14.400 pesos (700 dólares) pero pretenden bajar la carga horaria laboral de 40 a 30 horas semanales.
La huelga es respaldada, entre otros gremios, por los profesores y maestros y por ello mañana no se dictaran clases en los liceos y escuelas públicas.
Los médicos también se plegaron a la paralización e incluso ampliaron su huelga a 48 horas, debido al "estancamiento" de las negociaciones por mejoras salariales con las autoridades de la Administración de los Servicios Sanitarios del Estado (ASSE).
El Sindicato Médico del Uruguay (SMU) informó de que el jueves y el viernes se atenderán únicamente las emergencias, urgencias, a los pacientes oncológicos y a los ingresados.
Durante la huelga los funcionarios públicos se concentrarán frente a la Torre Ejecutiva (Presidencia) y solicitarán una entrevista con el jefe de Estado para hacerle conocer, de primera mano, sus reclamos y aspiraciones.
Desde que Mujica es presidente (marzo de 2010), ha habido dos huelgas generales parciales (5 horas) convocadas por el Plenario Intersindical-Convención Nacional de Trabajadores (PIT-CNT), que aglutina a los sindicatos del país.
Según las últimas cifras oficiales, en Uruguay hay unos 250.000 empleados del Estado, lo que significa menos de un tercio de la población activa del país.
La convocatoria de la huelga de empleados públicos no es compartida por la dirección del PIT-CNT y varios de sus dirigentes han criticado la medida.
Joselo López, presidente de COFE, admitió "diferencias y cierto malestar" de la confederación de los funcionarios del Estado con los dirigentes de la central obrera.
José Matto, delegado de los trabajadores del Correo oficial, fue más lejos y denunció la existencia de "dos tendencias" en el movimiento sindical.
"Un sector quiere pelear por sus derechos y otro está con el freno de mano puesto de manera permanente", aseguró en una alusión hacia sectores dentro del PIT-CNT acusados de estar "demasiado próximos" al gobierno de la coalición de izquierda Frente Amplio.