El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, descartó hoy la posibilidad de suscribir un nuevo acuerdo de paz para atender temas como la violencia en el país, al sostener que a la delincuencia "hay que perseguirla".
"Yo no voy a convocar un acuerdo de paz para discutir el tema de la delincuencia y hablar con los delincuentes", declaró Funes a periodistas en el municipio de Jiquilisco (oriente), donde este viernes inauguró el año agrícola.
Funes respondió así a la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA, derecha), el principal partido de oposición que, para atender temas como la delincuencia, propuso esta semana la firma de un nuevo acuerdo de paz similar al suscrito en 1992 y que permitió acabar con 12 años de guerra civil.
El mandatario recordó que "el acuerdo de paz de 1992 fue entre dos fuerzas beligerantes", el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) -ahora partido de Gobierno- "y el Gobierno de ese entonces, que buscaban la construcción de un nuevo proyecto de país".
"¿Un acuerdo de paz (ahora) con quién, con los delincuentes? El FMLN y el Gobierno negociaron y diseñaron un nuevo esquema de país y desde entonces se ha construido y fortalecido la democracia, pero yo no me voy a sentar a negociar con los delincuentes, por lo tanto la comparación me parece fuera de tono y fuera de toda lógica", insistió.
A los delincuentes, añadió Funes, no hay que darles "tregua" sino "perseguirlos, encarcelarlos", y la "delincuencia como fenómeno social complejo hay que desmontarla atacando sus raíces", lo que, añadió el mandatario, "no requiere un nuevo acuerdo de paz".
El 16 de enero de 1992, el presidente de turno Alfredo Cristiani (ARENA, 1989-1994) y la entonces guerrilla del FMLN pusieron fin a la confrontación con la firma de los acuerdos, negociados con la mediación de la Naciones Unidas.
El dirigente de ARENA Hugo Barrera señaló este jueves que la firma de los acuerdos de paz "ha dado unos resultados maravillosamente positivos" al país, por lo que propuso que ese método se podría retomar ahora para atender asuntos como la inseguridad ciudadana y otros.
El jefe de Estado consideró una "doble moral" la propuesta opositora, con el argumento de que la misma busca atender "un problema que ellos (el ARENA) crearon y profundizaron".
"Hace 20 años las pandillas eran un grupo pequeños de jóvenes insatisfechos con la sociedad y con los años, ante la ineficacia de las políticas de seguridad de los Gobiernos de ARENA, que hoy nos quieren recomendar y decir lo que debemos de hacer, se han convertido en organizaciones criminales con más de 20 a 25.000 integrantes", aseveró.
Funes aseguró que acepta "todas las opiniones, todas las propuestas constructivas" para enfrentar la delincuencia y el crimen organizado en el país, e invitó a los dirigentes de ARENA a participar en los foros abiertos por el Gobierno para recibir sus opiniones.
En ese sentido, el presidente salvadoreño reiteró su propuesta de que las "fuerzas vivas del país" adopten un "acuerdo de nación" para trabajar por la democracia, el respeto a la constitucionalidad y el combate a la pobreza.