El ministro de Asuntos Exteriores de Georgia, Grigol Vashadze, lamentó hoy que el proceso de negociación con Rusia en Ginebra permanezca estancado por la supuesta falta de voluntad de Moscú de dialogar con "seriedad".
"Lamentablemente, no conseguimos avanzar", dijo Vashadze en una conferencia de prensa en la sede de la ONU, donde el viernes se entrevistó con el secretario general del organismo, Ban Ki-moon.
El responsables de Exteriores georgiano criticó la "costumbre irritante" del Gobierno ruso de sentar en la mesa de negociación a representantes de las regiones separatistas de Osetia del Sur y Abjasia, mientras "se queda en un segundo plano y hace ver que no puede controlar a sus amiguetes".
"Un día Rusia estará preparada a hablar con seriedad", aseguró Vashadze, quien reafirmó el interés de Tiflis en llegar a un acuerdo con su poderoso vecino.
Ambos países concluyeron el pasado 30 de marzo en la ciudad suiza su décima ronda de conversaciones, en las que participan como mediadores enviados de la Unión Europea, las Naciones Unidas y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).
"Fuera de esas reuniones en Ginebra, no tenemos ningún otro contacto. No nos hablamos, aunque nosotros no tenemos miedo de hablar, sea donde sea", apuntó el ministro georgiano.
Asimismo, calificó de "pesadilla" la situación en las dos regiones separatistas, que desde el conflicto de agosto de 2008 se han declarado independientes y en las que Rusia tiene desplegados miles de soldados.
Acusó a las autoridades en Osetia de Sur de realizar una "limpieza étnica" de georgianos, mientras que deploró las condiciones en que se encuentran los que permanecen en Abjasia.
Vashadze desestimó los reconocimientos de soberanía que han recibido los dos territorios, particularmente de Venezuela y Nicaragua.
"Rusia, Venezuela y Nicaragua no pueden cambiar la realidad del estatus ilegal de estas regiones", afirmó.
Unos 400 georgianos, además de 67 militares rusos y 162 civiles surosetas, murieron en la llamada "guerra de cinco días" de agosto de 2008.
Además, el conflicto causó al menos 200.000 desplazados, de los cuales unos 30.000, en su mayoría georgianos de Osetia, siguen sin poder volver a sus hogares.