Gilbert perdió a James y su propia credibilidad como dirigente


Jornada para el olvido la que le toco vivir ayer, jueves, al dueño de los Cavaliers de Cleveland, Dan Gilbert, que no sólo perdió a la gran estrella de la NBA, LeBron James, sino también su propia credibilidad como dirigente.


Tras conocer a través de la televisión la decisión de James de elegir a los Heat de Miami como su nuevo equipo, Gilbert reaccionó con todo tipo de descalificativos personales hacía el jugador que "supuestamente" quería mantener como la gran estrella del equipo.


Por si no había sido suficiente las "acusaciones" directas y personales que le hizo a James, como presentarlo "responsable" directo de las dos últimas eliminaciones de la fase final dentro de la Conferencia Este, lo amenazó con una "maldición" que no iba a ganar ningún título de liga y los Cavaliers lo harían antes.

 

Frente a este panorama tan desolador, la del hijo predilecto y estrella que los abandona por otra franquicia, y la de un dueño que pierde el control de sus emociones, el ambiente en Cleveland es sombrío y el futuro deportivo de los Cavaliers nada esperanzador.


Mientras los empleados del equipo y de la ciudad ya han retirado los carteles gigantes en los que aparecía la figura de James por todas las partes, y los aficionados siguen quemando camisetas con el número 23, que a este paso podrían tener un valor único las se salven, el dilema está en quien va a ocupar el puesto del "King".


La difícil misión será nada menos que para el nuevo gerente general del equipo Chris Grant y el también recién llegado al puesto de entrenador, Byron Scott.

 

Entre los dos, junto con Gilbert, tendrán que establecer que camino van a seguir, si comenzar la reconstrucción del equipo con nuevos jugadores que puedan conseguir a través del sorteo universitario o buscar otros en el mercado de los agentes libres con todo el dinero que les ha dejado la marcha de su estrella.


Grant es consciente que sin James, con lo que le dejó el anterior gerente general Danny Ferry, la promesa de Gilbert que van a ganar un título de liga antes que los Heat suena auténtico "chiste", pero además de los malos.


Pero el propio Gilbert le ha hecho un daño mayor al equipo al descalificar de una manera muy negativa nada menos que a la gran estrella que quería retener.

 

La credibilidad del dueño de los Cavaliers, que ya no era un mercado prioritario para ninguno de los mejores jugadores de la NBA, se ha colocado bajo mínimos y la labor de Grant de conseguir buenos fichajes se convierte en misión imposible.


De hecho, uno de los factores que forzaron la salida de James de los Cavaliers, fue que ni Gilbert ni Grant pudieron conseguir el fichaje de Chris Bosh, uno de los agentes libres, que junto con Dwyane Wade, pedía tener a su lado, como condición irrenunciable.


El presidente de los Heat, Pat Riley, si entendió a la perfección el mensaje claro y nítido que James mandó a todos los equipos que querían conseguir sus servicios, incluidos, por supuesto, los Cavaliers, que irónicamente fueron los únicos que no lo escucharon o no pudieron satisfacer los deseos del mejor agente libre.

 

Riley, el gran triunfador en la histórica temporada del mercado de los agentes libres, todavía no ha hecho ni un sólo comentario sobre la brillante gestión que realizó.


Entre otras cosas porque es consciente que le quedan objetivos que alcanzar para completar el proyecto de la nueva dinastía que desea construir en Miami, si al final consigue los títulos de liga que persigue.


De ahí, que Riley dejo que fuesen sus nuevos "Three Kings", en la fiesta de bienvenida multitudinaria que celebraron en el American Airlines Arena, de Miami, los que hiciesen la "promesa" de títulos.


Gilbert, a diferencia, se les adelantó en una carta abierta que escribió a los seguidores cuando había perdido a la única estrella y valor constatado que tenía dentro de su organización.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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