El Gobierno brasileño admitió hoy grandes atrasos en el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), un plan de infraestructuras que contempla inversiones millonarias para el período 2007-2010 y que hasta ahora ha sido ejecutado en un 46,1%.
El PAC fue presentado en enero de 2007 como el gran programa de obras del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, y de su gestión se ocupó hasta marzo pasado la entonces ministra de la Presidencia, Dilma Rousseff, ahora candidata presidencial del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) para las elecciones de octubre próximo.
Según un balance presentado hoy, de las obras proyectadas por un total de 656.500 millones de reales (358.434 millones de dólares al cambio actual), sólo un 46,1% ha sido ejecutado en su totalidad.
El sector que más ha avanzado es el de energía, en el que se ha concluido el 30% de las obras y otro 69% se mantiene dentro de los plazos previstos, con un 1% de proyectos atrasados.
Esas obras, según los cálculos del Gobierno, le permitirán al país mejorar su oferta de energía en 6.800 megavatios para fines de este mismo año, para cuando se espera la conclusión total de los proyectos incluidos en el PAC.
En contraposición, los mayores atrasos se registran en las áreas de puertos y aeropuertos, con incumplimientos de plazos en casi un 65% de las obras.
La reforma y construcción de aeropuertos son proyectos incluidos dentro de los planes que Brasil puso en marcha como sede del Mundial de fútbol de 2014 y de los Juegos Olímpicos que se celebrarán en Río de Janeiro en 2016.
La presentación del balance estuvo a cargo de la actual ministra de la Presidencia, Erenice Guerra, quien sustituyó a Rousseff en el cargo y, aunque admitió los grandes atrasos en las obras, minimizó su impacto y los atribuyó en muchos casos a problemas burocráticos.
"No creo que sea poco haber concluido el 46% de las obras", dijo la ministra, quien apuntó que el índice de ejecución "es superior al que el país ha tenido históricamente en materia de inversión en infraestructura".