El bateador Adrián González esperaba una felicitación luego de pegar tres jonrones en la victoria de los Venados de Mazatlán sobre los Tigres de Licey en la Serie del Caribe de béisbol, pero al llegar al banquillo se encontró con un señor con cara de gruñón que le dijo: "todavía me debes dos".
González, quien pegó 36 cuadrangulares el año pasado en Grandes Ligas con los Padres de San Diego, se convirtió este miércoles en el primer bateador con tres jonrones en la historia de las Series del Caribe y así se vistió de héroe en el triunfo de los mexicanos, 12-9 sobre los monarcas dominicanos.
Había empezado mal el campeonato y antes del juego recibió un regaño del manejador Lorenzo Bundy, quien en tono de reclamo le recordó su bajo rendimiento en la final de la Liga del Pacífico y le sacó una cuenta rara, según la cual, desde entonces le debía cinco cuadrangulares.
"Me dijo que tenía esa deuda con él, pero no pienso mucho en eso porque los jonrones, cuando salen, salen. Me han dicho que esos tres son récord en la historia de la Serie del Caribe, aunque no me fijo en eso porque mi meta es que los Venados sean campeones", dijo el jugador de 26 años de edad.
González nació en San Diego de padres mexicanos y se perfila como la figura del equipo de México en el próximo Clásico Mundial del mes próximo, pero por ahora está concentrado en aportar a los Venados, que tienen dos victorias en tres salidas en la serie caribeña y se mantienen en la disputa del cetro.
En el juego que marcó la mitad del certamen, ante los favoritos dominicanos, sacó la pelota en la cuarta entrada, repitió en la sexta y volvió a hacerlo en la novena, para empujar cuatro carreras y ser la bujía de los mexicanos en su victoria ante los caribeños.
"Después de empezar mal la serie, necesité hacer ajustes y así pude halar mejor la pelota hacia la banda contraria. Después del primero me sentí más cómodo y todo salió mejor", cuenta el bateador zurdo, uno de los mejores latinos de las Grandes Ligas en 2008.
Es un pelotero sobrio, fuerte, pero sobretodo con una buena técnica de muñecas, habilidad para acomodarse en la caja de bateo y buscar alternativas como hizo ante los dominicanos, ante quienes pegó sus tres cuadrangulares por la banda opuesta.
"No me lanzaron tan afuera, fueron envíos por el centro y espere siempre el mejor", cuenta.
Adrián González tiene en el equipo de los Venados a su hermano Edgar, también jugador de los Padres de San Diego, quien batea para 500 y es el segundo mejor bateador de la Serie del Caribe. "Fue él quien tocó el tema de los jonrones a Lorenzo Bundy, quien ahí sacó su cuenta de las deudas", comenta.
Garantizado como buen defensor de la primera base y considerado el mejor del equipo a la hora de batear, Adrián González es el pelotero que todos quieren tener en su equipo, pero el mentor de los Venados prefiere mantener su pose de gruñón inconforme porque ya le dio resultado una vez.
"Muy bonito lo de los tres cuadrangulares, pero todavía me debes dos", le repitió hoy delante de los medios, no tanto para reclamarle como para picarle el orgullo, algo que el mentor sabe que funciona en los beisbolistas de altos vuelos.