Granderson y Berkman hacen olvidar a Damon y Matsui


La salida del jardinero central Johnny Damon y el bateador designado japonés Hideki Matsui, de los Yanquis de Nueva York, hizo pensar que los actuales campeones de la Serie Mundial iban a tener problemas a la hora de encontrar a los profesionales que aportasen su producción ofensiva.


La respuesta la dieron los directivos de los Yanquis con las contrataciones del jardinero Curtis Granderson para que iniciase la temporada en el puesto de Damon y en agosto consiguieron a Lance Berkman para ser el Matsui que les ayude en la fase final de la competición, a la que estaban seguros iban a llegar.


Ambos han tenido una adaptación perfecta al estilo de juego de los Yanquis y además en el momento que más lo necesitaba el equipo, que aspira a conseguir el vigésimo octavo título de la Serie Mundial.

 

Su explosión ofensiva surgió inesperadamente para encabezar el ataque de los Yanquis en los dos primeros partidos de la serie de división de la Liga Americana contra los Mellizos de Minnesota.


Cuando también se esperaba que fuesen las grandes estrellas que hay dentro del equipo, que tiene una nómina de 206 millones de dólares al año, las que surgiesen para liderar a los Yanquis, la realidad ha sido muy diferente.


Los grandes productores con el bate son Granderson y Berkman, mientras que Derek Jeter, Alex Rodríguez, le boricua Jorge Posada y dominicano Robinson Canó están, de momento, silenciados.

 

"Eso te acerca pronto con tus compañeros, cuando uno comienza a pegar buenos imparables en la fase final", admitió Berkman, que llegó traspasado por los Astros de Houston.


Despues de ganar los dos partidos en el Target Field, los campeones defensores de la Serie Mundial llegaron a casa con una ventaja de 2-0 en la serie de cinco partidos.


El joven abridor Phil Hughes intenta barrer el sábado para colocar a los Yanquis en la defensa del banderín de la Americana en la serie de campeonato contra los Vigilantes de Texas o los Rays de Tampa Bay, que marcha también 2-0 a favor del primer equipo.

 

La misión para que la blanqueada no suceda le está encomendada al abridor Brian Duensing, que trabajará por los Mellizos en el montículo del Yankee Stadium.


"Obviamente, los dos primeros partidos no salieron como se planearon", admitió el receptor titular de los Mellizos, Joe Mauer. "Pero estuvimos presentes. Una pelota aquí o allá, y fácilmente pudimos estar arriba 2-0. Sabemos que podemos jugarle a esos chicos, y sabemos que podemos remontar allá".


Los Mellizos se fueron de 10 nada con corredores en posición de anotar en los dos primeros partidos y por debajo del promedio de .285 que tuvieron durante la temporada regular.

 

Ese es un motivo importante de que los Mellizos han perdido 11 partidos consecutivos en la competición de octubre, y están a dos del triste récord establecido por los Medias Rojas de Boston entre 1986 y 1995.


El bateo encendido de Granderson y Berkman se ha combinado para tener entre ambos mayor número de imparables productivos que los que han conseguido toda la novena de los Mellizos.


Granderson pegó un triple de dos carreras que rompió el empate en el sexto episodio del primer partido. Conectó tres imparables en el segundo, en los que conectó de doble y anotó la carrera del empate. Luego impulsó con sencillo la última anotación del triunfo por 5-2 de los Yanquis.


Berkman bateó un jonrón contra el ex abridor de los Yanquis, Carl Pavano, para empatar lo que consiguió durante la campaña regular con los Yanquis, en lo que el mismo Berkman calificó como el peor año en su carrera.


"Siempre que vas a un nuevo equipo con un nuevo grupo de muchachos, sin importar si es Nueva York o Kansas City, tomará cierto tiempo para adaptarse", señaló Berkman.


El bateador designado no jugó en el primer partido contra los Mellizos, y luego fue descendido al octavo lugar en el orden al bate para el segundo.


Pero de inmediato puso a los Yanquis con la ventaja de 2-1 al pegar un jonrón solitario en la quinta entrada. Poco después de que Orlando Hudson tuvo el vuelacercas que empató la pizarra, Berkman, con un doble impulsador en la séptima, volvió a ponerlos por delante y esta vez para guiarlos al triunfo.


Ahora Berkman se siente integrado al equipo con más estrellas y más rico de las mayores después de demostrar que no ha llegado de visitante, aunque su estancia será temporal, sino para dejar constancia del poder que tiene cuando sale a la caja de bateo.


"Además ya puedo sentir también mayor felicidad y satisfacción si al final conseguimos revalidar el título de la Serie Mundial, porque sabré que fui participe de ese logro", subrayó Berkman.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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