La organización ecologista Greenpeace acusó hoy a una filial en Argentina del grupo belga Etex de intentar censurarle para evitar sus denuncias por supuesta contaminación.
Greenpeace dijo en un comunicado que la firma Durlock, controlada por Etex y dedicada a la fabricación de materiales para la construcción, interpuso una medida cautelar en la Justicia "con el objetivo de silenciar" a la organización ecologista.
Fuentes de Greenpeace consultadas por Efe confirmaron que la Justicia hizo lugar a la medida cautelar por lo que se le ha prohibido a la organización ecologista mencionar la marca Durlock.
En los últimos meses, la organización ecologista ha acusado públicamente a Eternit, otra firma del grupo Etex, de contaminar la cuenca del Riachuelo, en Argentina, con residuos de asbesto, una sustancia "altamente peligrosa" y prohibida en el país suramericano, según Greenpeace.
"Tanto la empresa madre, Etex Group, como sus subordinadas Durlock y Eternit, constituyen un conjunto económico de carácter permanente, por lo que todas son responsables de poner fin a la contaminación resultante de la disposición clandestina de residuos peligrosos", dijo Consuelo Bilbao, coordinadora de la campaña Riachuelo de Greenpeace.
No había nadie disponible en Durlock y Eternit para responder las consultas de Efe.
En su sitio web institucional, Durlock asegura que "intensifica en forma continua sus esfuerzos por mejorar y demostrar un desempeño ambiental óptimo mediante el control del impacto de sus actividades, productos y servicios sobre el medio ambiente".
Greenpeace impulsa desde hace años una campaña para exigir el saneamiento del Riachuelo, que marca el límite sur de la ciudad de Buenos Aires y cuya contaminación afecta a cerca de cinco millones de personas.
La Corte Suprema de Justicia obligó en 2006 a la capital argentina y a catorce municipios bonaerenses a sanear en un plazo perentorio la cuenca del río, de 64 kilómetros de extensión, y dos años más tarde ordenó la puesta en práctica de una política pública concreta.
No obstante, las organizaciones ecologistas aseguran que todavía no se han llevado a cabo avances significativos para afrontar el problema.