Quienes están en los dos grupos extremos de la vida son los más afectados con la epidemia de gripe: los niños y los adultos mayores.
Tan sólo el viernes, en la atestada sala de urgencias del Complejo Hospitalario Metropolitano, un médico le informaba a un hijo que su madre, que yacía en una de las camas de la sección denominada "Sala de choque", estaba grave... muy grave.
"Pero yo le traía un camisón y ropa interior...", le respondía el hijo al doctor, tratando de ignorar una realidad: a su madre, de una gripe, le habían resultado complicaciones y esto probablemente le costaría la vida, como a algunos otros ancianos.
LOS PORQUE DE LOS ADULTOS MAYORES
¿Por qué son ellos los más afectados? Por múltiples razones, según explicó el doctor Viterbo Osorio Espino, especialista en medicina interna y geriatría, quien además es jefe del Hospital Geriátrico de la Caja de Seguro Social.
El doctor Osorio manifestó que, en primer lugar, por la edad de los adultos mayores (a quienes evitó citar como ancianos o de tercera edad), se da en su organismo un envejecimiento fisiológico del sistema inmunológico que los hace más propensos a enfermedades virales y de tipo bacterianas.
Científicamente, esto significa que en ellos se dan cambios de tipo cualitativo que los predispone a las enfermedades.
Entre éstos, se puede citar que ciertas células de defensa humana (como los linfocitos) que se dividen en "helpers" o ayudadores, y los grupos "killers" o asesinos, sufren alteración o disminución, por lo que la respuesta a sustancias exógenas, como las bacterias o virus, es más lenta y en consecuencia éstas cogen cuerpo más rápidamente afectando al paciente.
Asimismo, sustancias que participan en el sistema inmune, como las citoquinas, pueden estar alteradas. Estas hacen el papel de mensajeros internos entre las células de las defensas, y si están alteradas, no permiten que los mensajes lleguen debidamente a las células defensoras. Por tanto, la respuesta inmune de estos pacientes es deficiente.
Por otra parte, el adulto mayor tiende a desnutrirse con el paso del tiempo, pues él mismo, ya sea por falta de recursos económicos, por problemas de masticación o por problemas digestivos disminuye su alimentación y, por consiguiente, sufre una desnutrición proteico-calórica, es decir, una deficiencia de proteínas y calorías en su organismo.
Esto altera su sistema inmunológico, lo que lo hace más susceptible de contraer infecciones virales como la influenza.
De igual forma, los adultos mayores son más afectados por la gripe porque este grupo poblacional tiene mayor incidencia de enfermedades crónicas, como la artritis, cardiopatías, hipertensión arterial, diabetes, entre otras.
Estos pacientes deben tomar diversos medicamentos para contrarrestar estas dolencias. Si son aquejados por gripe y sus complicaciones, deben tomar otros más, con lo que resulta un enfermo polimedicado, que a su vez siente molestias estomacales, producto de esos medicamentos.
¿Resultado? Al sentir molestias del estómago, ese enfermo no quiere comer, con lo que cae en una desnutrición y, por ende, sus defensas se bajan y lo hace más propenso a una infección viral o bacteriana.
Otro de los factores que hace a un adulto mayor más débil ante la gripe, es el cambio en la caja torácica y el árbol respiratorio, producido por la edad. El movimiento mucociliar del árbol bronquial hace que el moco avance hacia las partes altas de las vías respiratorias para ser expulsado. Este movimiento se disminuye con la edad y hace que el paciente acumule secreciones.
Por su parte, los mecanismos de la tos en los pacientes de edad avanzada están alterados y hace que éstos no expectoren o boten las secreciones, quedándose éstas en el árbol respiratorio.
Asimismo, la caja torácica se hace más rígida y el efecto de expectoración es pobre.
También los macrófagos, que son los que limpian o barren las suciezas del árbol bronquial, disminuyen y, de ahí, que el barrido de las partículas bacterianas o virales es menor en las personas de avanzada edad, con lo que se colonizan fácilmente.
Otro punto importante que hace susceptibles a los mayorcitos, es que al padecer éstos más enfermedades crónicas, ingieren más medicamentos con corticoides y esteroides, que bajan las defensas del organismo.
Además, en este grupo poblacional hay mayor cantidad de pacientes diabéticos, lo que los hace más propensos a infecciones virales como la gripe.
Si a esto se agrega que entre los adultos mayores hay más incidencia de tumores, situación que los lleva a tener bajas sus defensas, entonces es claro que de las medidas de prevención y de cuidados que deben tomarse con ellos, depende que no sigan siendo tan afectados como hasta ahora.
CUIDADOS ESPECIALES PARA PACIENTES ESPECIALES
El doctor Osorio dejó claro que con el deterioro físico, producto del envejecimiento, no se puede competir, pero sí se puede ayudar a los adultos mayores, tanto a superar la epidemia de gripe como a evitar que los que no han enfermado, lleguen a hacerlo.
Es importante cuidar que estos pacientes no estén en ambientes cerrados, especialmente si hay aglomeraciones.
Por otra parte, de ser posible, si la persona que los cuida tiene la gripe, debe usar mascarillas para protegerlos del contagio.
Es necesario hidratarlos debidamente, y para ello deben ingerir mucho líquido.
Es recomendable además, que este grupo de la población se vacune contra la influenza y contra el neumococo, cada cinco años esta última, y cada año la primera.
Si son pacientes que toman medicamentos contra otras enfermedades, deben ser tratados rápidamente si son atacados por la gripe, pues esta infección viral puede transformarse en infección bacteriana.
El geriatra dijo que este año la gripe ha afectado con mayor intensidad que en años anteriores, pues hay mayor número de pacientes y más severamente afectados.
La resolución de los cuadros clínicos es más prolongada, es decir, tarda más días para desaparecer la fiebre, que generalmente es muy alta; hay muchos pacientes con broncoespasmos y, por tanto, el cuadro clínico es más complejo.
Este cuadro se agrava si el adulto mayor enfermo ha sido fumador, señaló el médico.
Por su edad, este grupo tiene un 100% de padecer de gripe si en su grupo familiar hay otros enfermos con esta dolencia. Por eso el cuidado debe ser mayor, y lo ideal sería trasladarlo a la casa de algún familiar que no esté afectado por la influenza, aconsejó el geriatra Viterbo Osorio.
EL OTRO EXTREMO DE LA VIDA
Las autoridades de Salud han señalado que los niños también son muy susceptibles de contraer el virus de influenza o gripe. Veamos qué dice al respecto el doctor Esteban López, director del Hospital del Niño.
El galeno señaló que generalmente durante el invierno, aumentan los problemas de tipo respiratorio, sin embargo, este año ha sido mayor, sobre todo por la epidemia de influenza.
El cuadro gripal está afectando especialmente a los niños menores de dos años.
Y es que los niños, por regla general, son más susceptibles que los adultos a contraer la influenza porque ellos están en un proceso continuo de crecimiento, el cual tiene varias etapas, señaló López.
Esas etapas se conocen como "vitales", en las cuales cualquier afección que interfiera con su proceso de crecimiento y desarrollo puede producirles daños permanentes en su vida, o bien, llevarlo a la muerte.
Esto está relacionado con el proceso de crecimiento porque el niño no es estático, a diferencia del adulto. El cambia cada minuto, cada día, tanto en sus necesidades como en su mecanismo de defensa.
Por regla general, durante los primeros seis meses de vida, el niño está protegido porque la madre le pasa sus anticuerpos, pero después de los seis meses esos anticuerpos bajan y él tiene que empezara producir los suyos.
Es por esto que en el pueblo existe la creencia "falklórica" de que cuando a los niños les están saliendo los dientes, comienzan a enfermarse. Eso no es así. No hay relación entre el hecho de que el niño comience a enfermarse y la salida de los dientes. Una cosa no es consecuencia de la otra.
Lo que ocurre, señala el doctor López, es que justamente a esa edad, su mecanismo de defensa, o lo que es igual, los anticuerpos que la madre le ha trasmitido a través de la placenta, comienzan a disminuir y el niño tiene que producirlos por sí mismo.
En el caso de que a esta edad, ese niño contraiga el virus de la influenza, le produce una depresión a nivel de su inmunidad, tanto celular como serológica, y a su vez le hace más susceptible a contraer infecciones sobreañadidas, explicó el director del Hospital del Niño.
En otras palabras, un pequeño con una infección viral como la influenza es más propenso a contraer una infección de tipo bacteriana a la vez. Eso puede producir complicaciones, indicó.
Si añadido a esto, el niño tiene ya una enfermedad de tipo inmunológico, como una leucemia, esto lo hace aún más susceptible a la enfermedad gripal y a las complicaciones.
Ahora bien, lo importante es tratar de evitar la enfermedad.
Y en este punto, el doctor López se mostró molesto, pues el Centro de Infecciones de Atlanta, Estados Unidos, había dicho desde principios de año que en América Latina era muy posible que se produjera una pandemia gripal similar a la que se produjo en 1918.
La pregunta es: ¿por qué las autoridades de Salud no tomaron las medidas preventivas del caso, si ya sabían lo que podía suceder?
Lo cierto es que la pregunta queda en el aire, porque ahora lo importantes es tomar medidas de control para detener la epidemia.
El doctor Esteban López recomendó que se mantengan o se intensifiquen todas las medidas de control sanitarias, y en este sentido, lo más fácil y absolutamente necesario es lavarse las manos constantemente.
Indicó además que este no es el momento para llevar niños a cumpleaños, bautizos u otro tipo de fiestas donde hay aglomeraciones que facilitan el contagio de la enfermedad.
Coincide con las autoridades del Ministerio de Salud en que en esta etapa no es necesario que se cierren las escuelas, no obstante, si el niño contrae el virus no debe enviarse a clases.
Ese niño enfermo debe quedarse en casa e ingerir mucho líquido.
Contra la fiebre, nada como el acetaminofén, no así la aspirina.
Si el niño no evoluciona en forma satisfactoria, o lo que es igual, si presenta fiebre alta que no disminuye después de 48 horas, es necesario llevarlo inmediatamente al médico y no suministrarle antibióticos, pues éstos no curan una infección viral como la gripe.
En el caso de las fiebres (uno de los principales síntomas de esta dolencia), existe la creencia por parte de muchos padres de que si se arropa al niño, éste "suda" la fiebre y pierde calor.
Todo lo contrario. Mientras más arropado, más sube la temperatura del su cuerpo y con ello el riesgo de una convulsión que puede poner en peligro la vida de un infante.
Asimismo, las vacunas sólo son recomendables para aquellos niños menores de dos años, con enfermedades oncológicas o que estén recibiendo quimioterapia.
Es importante evitar que a la gripe se añada una infección bacteriana, que a su vez pueda afectar los pulmones, desarrollando una neumonía, que puede llevar al niño a una complicación e incluso a la muerte.
Es sabido que el virus se transmite por vía aérea, a través del estornudo y de la tos, pero también puede transmitirse a través de un apretón de manos con una persona que haya las haya usado para taparse la nariz mientras estornudaba. Por eso es importante que los afectados usen toallas desechables para taparse boca y nariz cuando tose o estornuda.
Los padres deben tratar de que el niño se lave las manos constantemente para evitar el contagio.
Otro punto importante es que no debe limitarse los alimentos a los niños afectados con gripe. Al contario, deben mantener sus niveles nutricionales y evitar los "famosos" consomés que no tienen ningún valor nutritivo. Un niño bien nutrido, soporta mejor una enfermedad que uno mal nutrido.
No se recomienda, por otro lado, suministrarles "gamalobulina" a los pequeños para aumentarles las defensas, porque eso no les sirve para nada, recalcó el médico.
DISMINUCION DE CASOS
Durante la última semana, ha bajado el número de casos atendidos en el Hospital del Niño, informó el doctor López.
"Yo quiero interpretar con esto que es que están yendo a los centros de salud o a las policlínicas", añadió el galeno, al tiempo que dijo esperar que las autoridades de Salud hayan ampliado sus servicios y horarios de atención en estos lugares.
De lo contrario, no se explicaría que en medio de una epidemia, los centros de salud y policlínicas estén trabajando en un horario rígido, cuando lo que debe hacerse es extender sus horarios para ampliar la cobertura de atención a los afectados por el virus.
Si no es así, el doctor hace un llamado para que las autoridades amplíen sus horarios de atención incluso a 24 horas donde se pueda, porque los niños no tienen hora para enfermarse y además la enfermedad no conoce horarios.
El galeno criticó el hecho de que los fines de semana no labora ningún centro de salud y las policlínicas lo hacen en un horario específico. Esto trae como consecuencia que el padre de familia lleve a sus hijos enfermos al Hospital del Niño, cuando este centro hospitalario debe atender solamente a aquellos niños que presentan complicaciones.
Por regla general, el Hospital del Niño atiende entre 400 a 500 niños por día. Durante el período más fuerte de la epidemia, fueron atendidos alrededor de 700 pacientes por día.
Durante la pasada semana, disminuyó el índice. De 700 bajó a 600 el día de más flujo, y el resto de la semana la cifra de atendidos no subió de 500.
Hasta ahora el hospital ha podido atender a todos los niños que llegan allí, pero de continuar la epidemia y el flujo de pacientes, requerirá más recursos para enfrentarla, informó Esteban López.