El presidente norteamericano George W. Bush dijo ayer que la guerra contra Irak durará "todo lo que se necesite para ganar", haciendo a un lado la cuestión sobre si el conflicto puede durar meses. El primer ministro británico Tony Blair enfatizó, sin embargo, que en sólo siete días las fuerzas de la coalición han logrado mucho, al haber tomado en custodia los campos petroleros del sur del país y el puerto de Umm Qasar (sur), y se han acercado a unos 80 km de Bagdad.
Bush y Blair se reunieron ayer en la mañana en la residencia vacacional de la presidencia estadounidense, en Camp David, Maryland, para discutir juntos a sus asesores, la marcha de la guerra y sus secuelas.
Blair llegó anoche a Nueva York para discutir con el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, la ayuda humanitaria al pueblo iraquí y el papel de la ONU después del conflicto. Francia y Rusia, que se opusieron a la intervención militar, han objetado también que Washington y Londres asuman un papel preponderante en la administración de Irak después de la guerra y controlen los recursos del programa humanitario "Petróleo por Alimentos", manejado por la ONU.
Sin abordar la posible duración de una administración militar estadounidense-británica después de la guerra, Bush afirmó que en Irak se instalará un gobierno cuya forma "será escogida por el pueblo iraquí, no impuesta por extranjeros". Manifestó su confianza en que una vez libre de Sadam Hussein "Irak será una nación exitosa".
Por otro lado, Blair, acusó al régimen de Irak de haber ejecutado a dos soldados de su país que fueron capturados por las tropas iraquíes. En tanto, El presidente iraquí, Sadam Hussein, presidió ayer una reunión en la que participaron sus más próximos colaboradores militares así como los miembros de su gobierno, informó la televisión estatal iraquí.
Asistieron al encuentro, según la televisión, el hijo menor del presidente, Qussai, que dirige la Guardia Republicana, cuerpo de élite del Ejército iraquí, el vicepresidente Taha Yassín Ramadán y el viceprimer ministro, Tarek Aziz. Llamó la atención de una mujer militar, especialista en armas químicas.