Los demócratas en el Senado de Estados Unidos someterán la próxima semana a votación una ley para prolongar en 30 días la financiación del Gobierno federal a los actuales niveles de gastos para evitar que tenga que cerrar por falta de dinero.
La medida, anunciada por el líder de la mayoría demócrata en el Senado de EE.UU., Harry Reid, permitiría dar más tiempo a las negociaciones con los republicanos sobre una solución más duradera, informó hoy la cadena de televisión CNN en su edición digital.
Si es aprobada tanto por el Senado como por la Cámara de Representantes la próxima semana, la iniciativa temporal de gastos evitaría que el Gobierno federal tenga que cerrar el 4 de marzo.
Legisladores de ambos partidos han dicho que una ley temporal podría ser la mejor solución para evitar el cierre del Gobierno mientras dirimen las profundas diferencias que tienen sobre la financiación de la administración para el resto del año fiscal.
El problema es que la semana pasada la Cámara de Representantes, controlada por la oposición republicana, aprobó un recorte de 61.000 millones de dólares del gasto público para lo que queda de año fiscal, que finaliza el 30 de septiembre.
Los demócratas rechazan esta reducción al considerarla exageradamente severa y quieren llegar a un compromiso con los republicanos. El Senado tiene que redactar ahora su propia versión.
La anterior sesión legislativa nunca aprobó el presupuesto para el año fiscal 2011, que comenzó en octubre, por lo que los recortes se han hecho dentro de una medida aprobada para financiar temporalmente -hasta el 4 de marzo- las operaciones del Gobierno.
La propuesta de Reid incluiría una reducción de 41.000 millones de dólares en el presupuesto de 2011 planteado por el presidente Barack Obama. Con esta disminución, el gasto público podría ser financiado en los actuales niveles.
El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, rechazó la propuesta de Reid, aunque se mostró dispuesto a aceptar una ley temporal.
No obstante, insistió en que la medida tendría que incluir al menos algunos recortes en los actuales niveles del gasto público.
El último cierre de las agencias federales ocurrió en una ocasión durante el mandato de Bill Clinton, en noviembre de 1995 durante dos días y después otros 21 días hasta enero de 1996.