Hay que caminar por la vida con la cara al sol


Martín Torrijos tuvo una infancia plena, como cualquier niño de su edad. Pero no era un niño más.
Al salir de la escuela, invariablemente tenía dos, tres o cuatro personas esperándolo para entregarle notas y solicitudes que debía hacer llegar a su padre. Eso lo hacía diferente, aunque él era un alumno más entre el estudiantado de su escuela.
Lo que no era distinto era lo que le aconsejaban sus padres: estudiar porque es lo fundamental para la superación profesional. "Eso es lo que queda, lo demás es transitorio", según le decían.
El creció con el estigma y a la vez el orgullo de ser hijo de Omar Torrijos Herrera. El, al igual que su madre Xenia Espino Durán, lo crió, lo formó y le facilitó las herramientas necesarias para que se hiciera un hombre de bien.
Visto de cerca, sin pensar en él como político, Martín es un ser humano sencillo, de carácter humilde y comedido, y se podría decir que hasta tímido. Sin embargo, cuando se expresa respecto a la responsabilidad que enfrenta como candidato a la Presidencia de la república, sale a flote el carácter fuerte y decidido que lo han llevado a ocupar ese cargo representando al partido político más grande del país.
Tal como él lo expresa, "cuando se pierde el padre a la edad de 18 años, la vida se complica y se requiere autosuficiencia para tomar decisiones". Esto le creó a Martín un espíritu de independencia para toda la vida.
Además lo ha llevado a labrarse un futuro por él mismo, tomando como base las enseñanzas recibidas.
Este joven de 35 años vivió en Chitré, provincia de Herrera, sus primeros años de vida. Se trasladó a la capital cuando iba a entrar al Jardín de la Infancia en el Instituto Pedagógico. Tenía cinco años.
Fue un estudiante de los buenos, responsable e inquieto como cualquier joven de su edad, que vivió de una manera normal, con la única diferencia de tener un padre con una ocupación "no tradicional", como él la califica.
En el Instituto Pedagógico hizo muchos amigos, la mayoría de los cuales aún conserva y frecuenta.
Desde muy temprana edad se le inculcó la necesidad de trabajar para que se hiciera un hombre responsable.
Así, un mes de cada verano, él se trasladaba al interior y trabajaba en los ingenios Las Cabras y La Victoria. Eso le enseñó a valerse por sí mismo. Ese fue uno de los legados de su famoso progenitor.
Por eso, él no se sentía un niño extraordinario por tener un padre como el general Torrijos. Era lo contrario. El extraordinario era su padre y no él, sustenta con mucho énfasis.
Martín Torrijos no culminó sus estudios secundarios y universitarios en Panamá, precisamente porque su familia consideró necesario que estudiara en un ambiente normal, donde él fuera él y donde pudiera tomar sus propias decisiones. Así se hizo.
Estudió en St. John"s Military Academy en Wisconsin, Estados Unidos y luego en Texas A&M University, donde obtuvo las licenciaturas en Ciencias Políticas y en Economía.
Y como todo hombre emprendedor, laboró en las empresas McDonald"s en Chicago, donde fue gerente administrativo y de operaciones.
En esos años conoce a la que hoy es su esposa: Vivian Fernández de Torrijos, una profesional de la publicidad, con quien tiene dos pequeños hijos. Una niña llamada Daniela María, de cinco años y Martín Omar, de cuatro.
El hogar que Martín Torrijos comparte con su esposa y sus hijos proyecta calor humano. Es un hogar moderno, sencillo, aunque abunda el buen gusto. Allí todo armoniza y la amalgama de colores de las paredes y muebles se conjugan para crear un ambiente cálido, agradable y muy acorde con la personalidad de quienes lo habitan.
Vivian y Martín forman una pareja joven, como cualquier otra, con hijos pequeños que tratan de sacar adelante con su propio esfuerzo.
Martín describe su hogar como el de una pareja que busca la estabilidad económica a través de su trabajo. El, como político, trata de guardar algunas horas durante cada día de la semana para dedicárselas a su familia.
Está consciente de que precisamente esa familia es la más perjudicada porque tiene que sacrificarla y dejar de dedicarle tiempo para cumplir con sus compromisos ante el pueblo que confía en él para ocupar la Presidencia de Panamá.
Al mismo tiempo, está seguro de que su esposa y sus hijos, así como su madre comprenden que hay motivos para hacer ese sacrificio, porque hay que servir al país antes que servirse de él.
Sabe que en estos 85 días que faltan para que termine la campaña, esa cuota de sacrificio será inevitable. Y de ganar las elecciones, el compromiso será mayor, si bien, más planificado.
De su madre dijo estar seguro de que se siente orgullosa de él y de que es su principal militante.
Está convencido que su padre estaría igualmente orgulloso por sus logros, como lo estaría también de sus hermanos.
Sabe igualmente, que a él, por ser el candidato presidencial, le corresponde esa responsabilidad de constituirse en el relevo generacional del que tanto habló su papá y se siente seguro de que podrá hacerlo porque tuvo un buen maestro y cuenta con el apoyo de su familia y de muchas personas que han confiado en él.
Martín Torrijos Espino añora y extraña su vida familiar, tal como la ha vivido hasta ahora. Esa vida no ha sido tan fácil porque él ha participado en la política los últimos siete años y eso requiere invertir mucho tiempo y esfuerzo.
Ahora cuenta con menos tiempo para su esposa, con quien consulta y toma decisiones en conjunto, y sus hijos, con quienes gusta de ir a la playa, a pescar, al Summitt, al Parque Omar y a montar bicicleta en la calzada de Amador. También extraña la lectura, a la cual le dedicaba mucho tiempo.
Hombre de hogar, el candidato por la nómina Nueva Nación, aconseja a los padres de familia que procuren transmitir los valores éticos y morales a sus hijos y les dediquen tiempo para que puedan crecer espiritualmente.
El joven Torrijos recuerda que una de las cosas que su padre le transmitió y que jamás olvidará porque siempre ha seguido al pie de la letra, es que de toda experiencia negativa, siempre se obtiene o se aprende algo positivo. Por eso, en los momentos más difíciles de su vida, trata de extraer la enseñanza positiva y eso lo conforta.
Este es el perfil humano del más joven de los candidatos presidenciales y quien encabeza las encuestas de intención de votos con miras a los comicios del próximo 2 de mayo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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