Incluso si la experiencia adquirida por Israel en los territorios palestinos en materia de combate en zona urbana puede, con ciertos límites, ser útil al Ejército norteamericano, lo mejor para Estados Unidos es evitar a cualquier precio un asalto a Bagdad, señalaron ayer expertos militares israelíes.
Intentar lanzar un ataque frontal equivaldría a "cometer un suicidio", a "sacrificar a sus propias fuerzas y a los pobres civiles iraquíes", asegura Arnon Soffer, que enseña en el Colegio Nacional de Defensa, un instituto dependiente del Ejército.
Soffer dice estar convencido de que los norteamericanos no cometerán ese error. El jefe del servicio de inteligencia del Ejército, el general Aharon Zeevi Farkash, habló en el mismo sentido en una entrevista publicada el viernes por el Yediot Aharonot.
"Entrar en Bagdad no es el único escenario posible", afirma. "Está la opción de un asedio, la opción del bloqueo, los asesinatos, las operaciones especiales. Los norteamericanos están tanteando el terreno. Tienen más experiencia ahora que hace dos semanas", cuando empezó el conflicto, destacó. Pero sin duda, no tanta como Israel.
"Si hay una lección" que sacar de esas operaciones de Israel contra los palestinos, como la batalla hace un año en el campo de refugiados de Jenín, "se resume en una palabra: la inteligencia", declaró un analista militar, Shlomo Gazit.
Si las fuerzas de la coalición no disponen de informaciones concretas sobre el lugar en que se encuentran el presidente iraquí Sadam Hussein y los demás dirigentes iraquíes, "entonces tendrán problemas", añade Gazit, general retirado, ex jefe del servicio de inteligencia militar.