La Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) extendió hoy dos días las alertas roja, amarilla y verde (peligro, preventiva y precaución) en la mayor parte de Honduras a causa de las lluvias, que desde el fin de semana han dejado al menos 5 muertos y 20 desde el pasado día 15.
El organismo de protección civil indicó que producto de las últimas precipitaciones y las que se esperan por la entrada de humedad del Pacífico "se hace inminente el riesgo de deslizamientos y crecidas de los ríos", por lo que "se extienden las alertas ya existentes por 48 horas más".
Las autoridades declararon la alerta el pasado fin de semana y mantiene en el nivel rojo las partes bajas del departamento de Cortés y las riberas del caudaloso río Ulúa, que cruza la zona noroccidental del país.
La misma medida se extiende a las riberas de los ríos Choluteca y Goascorán, en los departamentos de Choluteca y Valle, en el sur del país, subraya un comunicado de la Copeco.
Añade que la alerta amarilla abarca el resto de los departamentos de Choluteca y Valle; El Paraíso (oriente) y el Distrito Central, que incluye a Tegucigalpa, donde un deslizamiento de rocas y tierra causó ayer la muerte de cinco miembros de una familia, cuya casa fue soterrada.
La alerta verde se mantiene en otros departamentos del centro y el occidente del país.
Las lluvias registradas podrían generar condiciones para el desarrollo de deslizamientos por saturación de los suelos y el desbordamiento de quebradas y riachuelos, advirtió la Copeco, que coordina acciones con otros organismos y autoridades para atender a damnificados por el mal tiempo.
En el caso de Tegucigalpa, la alta vulnerabilidad se ha vuelto más visibles durante agosto, con deslizamientos y la ruptura del suelo en diferentes zonas de la ciudad, cruzada por más de 20 fallas geológicas.
Según el alcalde de Tegucigalpa, Ricardo Álvarez, unas 350.000 personas, del millón y medio de habitantes que tiene la capital hondureña, viven en zonas de riesgo.
Con las lluvias, casi a diario hay derrumbes y crecidas de quebradas que dejan daños materiales e inundaciones en sitios bajos de la ciudad, otrora pueblo minero en el centro de Honduras.
Las lluvias del domingo dejaron incomunicadas algunas regiones del norte y occidente del país por una crecida del río Ulúa, deslizamientos de tierra que obstruyeron varias carreteras y daños en puentes.