Los hondureños se acercan esta semana al final de la película en que se ha convertido su vida en los últimos siete meses con la salida por la puerta de atrás de un presidente, la llegada de otro sin apoyo internacional y una audiencia contra la Cúpula Militar.
Los alrededores del Estadio Nacional de Tegucigalpa dan hoy pocas pistas que permitan adivinar que el próximo miércoles será el escenario en que Porfirio "Pepe" Lobo asumirá como presidente de Honduras en una ceremonia que el depuesto Manuel Zelaya seguirá con las maletas hechas en la embajada de Brasil en Honduras.
El primero ganó con claridad en noviembre pasado unas elecciones a las que dio la espalda la mayor parte de la comunidad internacional; el segundo fue derrocado en junio y permanece desde hace cuatro meses en una legación a la que ingresó tras regresar clandestinamente al país para quedarse encerrado.
Lejos de allí, el recinto deportivo hace alarde en su exterior de la clasificación de Honduras para el Mundial de Sudáfrica con grandes carteles que hacen pasar inadvertidos letreros colgados aquí y allá por el Gobierno de Unidad Nacional, como Lobo ha dado en denominar al Ejecutivo que dirigirá.
En el interior, los organizadores del acto de investidura repasaban hoy los pasos de la ceremonia de toma de posesión junto a militares, diplomáticos, policías, funcionarios, bomberos y los técnicos involucrados en el evento ante una de las tres tarimas flanqueadas por bandas azules y blancas que centrarán el acto.
Hasta ahora, el panameño Ricardo Martinelli, el dominicano Leonel Fernández y el taiwanés Ma Ying-jeou son los únicos presidentes que han confirmado su presencia en la ceremonia.
El propio Lobo dijo que el guatemalteco Álvaro Colom también asistirá, aunque en Guatemala aseguran que su presencia aún hoy es objeto de análisis.
También varios países estudian qué tipo de representación, si alguna, enviarán al acto, según dijeron a Efe fuentes diplomáticas.
Zelaya saldrá del país una vez Lobo haya sido investido jefe de Estado, según el pacto que alcanzó el próximo gobernante hondureño con Fernández, quien se marchará junto al mandatario derrocado de una manera que nadie ha aclarado aún.
El depuesto presidente, en declaraciones a una emisora local, evitó dar detalles sobre su salida "porque eso lo está manejando el Gobierno entrante, que es el que ha asumido un compromiso con los Gobiernos de Centroamérica", pero anticipó que "hay muchas posibilidades" de que los hondureños puedan verle abandonar el país.
En las afueras de la embajada, cercada por verjas y un operativo policial y militar desde hace cuatro meses, hoy se agolparon alrededor de un centenar de personas para recordar con una cruz y flores a las dos mujeres que, según el movimiento de Resistencia contra el golpe, se cobraron los enfrentamientos con la Policía.
"Siento que estamos llegando a un punto de inflexión, a un punto en el que se van a empezar a normalizar las cosas en el país", aseguró a Efe Gustavo Cáceres.
Para Cáceres, profesor universitario, Lobo va a tener que emplear sus cuatro años de mandato en restañar las heridas que ha dejado el golpe de Estado, mientras que Zelaya pasará un tiempo en el exterior y difícilmente vuelva a ser una figura política en el país, aunque da por descontado que regresará.
"Esto ya es como una película, yo lo que quiero es que salga ya mi presidente, que salga de la embajada, que se vaya y siga sus reclamos afuera, internacionalmente, para que esto no pase otra vez", comentó a Efe José Augusto Pinzón, un ex funcionario gubernamental que se quedó sin trabajo meses después del golpe.
Antes de que el mandatario destituido salga del país y Lobo entre a la Casa Presidencial, Honduras asistirá a la segunda sesión de la audiencia preliminar contra la Cúpula de las Fuerzas Armadas por la expulsión de Zelaya tras su derrocamiento.
En la audiencia, programada para el martes, el presidente de la Corte Suprema de Justicia y magistrado del caso, Jorge Rivera, determinará si el caso supera la fase preliminar y pasa a etapa de juicio e incluso si corresponde dictar auto de prisión contra los seis militares de mayor jerarquía del país, según afirmó a Efe el fiscal Marcio Cabañas.
El juez también puede dictar sobreseimiento provisional o definitivo a favor de la Junta de Comandantes, tras lo cual, añadió, habrá tres días para presentar recurso de apelación. Todo ello siempre después de la ceremonia de investidura y la salida de Zelaya del país.