La organización Human Rights Watch (HRW) acusó hoy a Israel y a la milicia islamista Hamás de violar el derecho internacional al haber causado la muerte de civiles en el enfrentamiento que protagonizan en Gaza.
La entidad de derechos humanos aseguró en un comunicado que los bombardeos israelíes en Gaza con víctimas civiles y el lanzamiento indiscriminado de cohetes palestinos contra poblaciones israelíes son infracciones de la legislación internacional.
"Disparar cohetes contra áreas civiles con la intención de causar daño y aterrorizar a los israelíes no tiene ningún tipo de justificación", aseveró el responsable de Oriente Medio en HRW, Joe Stork.
Al mismo tiempo, Israel "no debería atacar individuos o instituciones en Gaza simplemente porque son parte de la autoridad política controlada por Hamás".
Stork recordó que los ataques solamente están justificados cuando los blancos son militares y si se llevan a cabo de una manera que minimice las bajas civiles.
HRW también consideró una vulneración del derecho internacional el bloqueo impuesto por Israel hace meses al territorio palestino, que limita la entrada de productos básicos como medicinas y combustible, y aseguró que constituye un castigo colectivo.
La organización destacó que Israel atacó, particularmente en la primera jornada de las cuatro de una ofensiva que ha causado ya 380 muertos y 1.700 heridos, un buen número cuarteles de policía, así como instalaciones de seguridad y de milicianos controladas por Hamás.
En una de esas ocasiones, según dijo HRW citando al diario Jerusalem Post, el blanco de una de las bombas israelíes fue una academia de policía en la que se estaba celebrando una ceremonia de graduación.
El impacto causó la muerte de 27 personas, entre ellas docenas de cadetes y el jefe de policía, en lo que constituye el bombardeo más letal de los últimos cuatro días.
El derecho internacional considera que los policías y sus instalaciones forman parte de la población civil, a no ser que tomen parte activa en el conflicto, recordó HRW.
Agregó que investigó tres acciones israelíes en particular, en las que murieron 18 civiles y que despertaron sus sospechas sobre los métodos empleados por los militares a la hora de elegir los blancos que bombardean.
En uno de ellos, ocurrido el 27 de diciembre, HRW afirma que, según testigos, el impacto de un misil israelí aire-tierra alcanzó a un grupo de estudiantes que abandonaban un centro universitario adyacente a unas instalaciones de la ONU en el centro de la ciudad de Gaza.
La explosión mató a ocho estudiantes, de edades comprendidas entre los 18 y los 20 años, e hirió a otros 19.
Los otros dos incidentes investigados por HRW son los ataques contra la mezquita Imad Aqil, en el campo de refugiados de Jabalya, y contra un campo de refugiados en Rafah, que mató a tres hermanos de tres, 12 y 13 años.
La organización también puso en duda la legitimidad de los ataques con víctimas civiles contra una agencia afiliada a Hamás, la Universidad Islámica y la sede de la televisión Al-Aqsa.