Ian Thorpe es, de los más de 10.000 atletas que participarán en los Juegos, el que tiene mayores posibilidades de transformarse en el nuevo mito del deporte mundial y ligar su nombre para siempre a Sydney 2000, como Nadia Comaneci unió el suyo a Montreal"76 o Mark Spitz a Múnich"72.
Thorpe, nacido en Sydney hace 17 años, ha establecido en las dos últimas temporadas diez récords mundiales y opta a ganar en su debut olímpico las medallas de oro de 200, 400, 4x200 y 4x100 m.libre. En las tres primeras pruebas es el actual plusmarquista universal.
Sus rivales le definen como mitad hombre y mitad pez y le apodan "el torpedo". Aunque su altura, 198 centímetros, es similar a la de otros nadadores de primera línea, la longitud de sus pies y de sus manos no tienen parangón. Calza un 17 australiano (56 español), lo que equivale a decir que sus extremidades funcionan a modo de aletas y que puede "acelerar como un Ferrari", según el seleccionador australiano, Don Talbot.
Thorpe comenzó a nadar influido por una hermana que ya lo hacía. Empezó como espaldista, pero los entrenadores descubrieron pronto sus posibilidades en el estilo libre. Con 15 años se convirtió en el campeón mundial más joven de la historia de la natación masculina al ganar los 400 y los 4x200 en Perth.
Los Campeonatos Panpacíficos de 1999 supusieron su consagración definitiva gracias a las cuatro medallas de oro y las tres plusmarcas mundiales que añadió a su currículum.
La última primavera Thorpe ya ofreció al público de Sydney un adelanto de su prevista actuación en los Juegos, al rebajar los récords de 200 y 400 libre hasta dejarlos en 1:45.51 y 3:41.33, respectivamente.
Previamente, durante la temporada invernal europea, algunos nadadores del Viejo Continente habían expresado sus sospechas ante las excelentes marcas del australiano y destacado la posible incidencia de la Hormona del Crecimiento en el anormal desarrollo de sus extremidades.
Pero Thorpe ha pasado numerosos controles, algunos de forma voluntaria, y se ha mostrado dispuesto a someterse a análisis sanguíneos para probar una vez más su limpieza. Su madre, recuerda, gasta un 45 de pie.Las acusaciones, afirma Thorpe, sólo sirven para hacerle mentalmente más fuerte.
Por si las circunstancias no fueran ya suficientemente favorables al éxito del "torpedo", el calendario de los Juegos también está de su parte: el día 16, comienzo de la competición, Thorpe disputará las series y la final de los 400, lo que puede convertirle en el primer campeón australiano de Sydney 2000.Y al día siguiente empieza a disputar los 200.Su ciudad natal ya prepara la celebración.