Imperdonable**La muerte ayer de una estudiante de 14 años atropellada por un conductor de bus que cobardemente se dio a la fuga, tiene que ser la gota que derrame el vaso. Esta actitud, a todas luces criminal, lamentablemente, no es aislada. Todos los días vemos a esta jauría salir a las calles, como fieras, a jugar con la vida de los panameños por el único hecho de conseguir unos dólares más.
Escarmiento**La muerte de la niña no fue el único accidente ayer; después, en incidentes separados, otros "diablos rojos" atropellaron a dos ciudadanos. Los primeros informes hablan de otras regatas. Con esta gente ya no cabe paños tibios. Hay que actuar con absoluta firmeza. Las autoridades deben sancionarlos a todos y en particular ubicar al inescrupuloso que mató a la niña en la flor de la vida y ni siquiera paró su bus para auxiliarla.
Espanto**Pero el problema no es un puñado de conductores, se trata de un mal endémico, que los millones del Banco Nacional no podrán solucionar. Si las autoridades no quieren atenderlo, nos corresponderá a los usuarios utilizar medidas drásticas para provocar el cambio, tales como incrementar las denuncias públicas, abstenernos de abordar buses peligrosos, etc. Es preferible caminar o pagar más, a poner nuestras vidas en esas manos.