La Compañía Municipal de Limpieza Urbana (Comlurb) de Río de Janeiro puso en funcionamiento hoy, cuando se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente, la mayor planta brasileña para la transformación de basura en biogas.
La planta, igualmente el mayor proyecto brasileño de reducción de gases del efecto invernadero, fue construida en el Aterro Metropolitano de Jardín Gramacho, un basurero en Duque de Caxias, municipio en las afueras de Río de Janeiro, con cerca de 1,3 millones de metros cuadrados y que recibe diariamente 8.000 toneladas de desechos.
Según la presidenta de la Comlurb, Ángela Fonti, el proyecto evitará que cerca de 75 millones de metros cúbicos de gas metano sean lanzados al ambiente en los próximos 15 años y agraven el efecto invernadero.
La iniciativa se propone convertir en biogas, que puede ser aprovechado como combustible, las emisiones de metano lanzadas naturalmente por la descomposición de las basuras orgánicas.
La planta tuvo un costo de 41 millones de reales (unos 20,5 millones de dólares) y generará en los próximos quince años cerca de 407 millones de reales (unos 203,5 millones de dólares) solo en créditos de carbono.
Es decir que, más que con el gas producido, la planta se sustentará con los recursos que recibirá de empresas de países desarrollados que compren créditos de carbono para compensar sus propias emisiones de gases contaminantes, un mecanismo previsto por el Protocolo de Kioto.
"La facturación de la empresa provendrá de la venta de créditos de carbono a los países ricos comprometidos con la reducción de emisiones de los gases que provocan el efecto invernadero y, en un futuro, con la venta del gas a las empresas que se interesen", agregó Fonti.
Los recursos procedentes de la venta de créditos de carbono serán distribuidos entre la Comlurb, la alcaldía de Duque de Caxias y la cooperativa que agrupa a cerca de 1.000 personas que viven de la recolección de desechos reciclables en el basurero, a los que se ofrecerá capacitación para que puedan buscar otro trabajo.
El Aterro Sanitario de Jardín Gramacho, inaugurado en 1878 y que será desactivado en un lustro, recibe cerca del 80 por ciento de las basuras producidas por Río de Janeiro, la segunda mayor ciudad brasileña.
La planta de transformación de basura en gas cuenta con una red de 230 pozos y gasoductos que captan el gas emitido por el basurero y una central con un quemador a altas temperaturas.