El primera base dominicano de los Cardenales de San Luis, Albert Pujols, se hizo presente en el acto de la inauguración de su estatua en esa ciudad, pero evitó el asunto de su permanencia en el equipo, que la pasada semana se proclamó nuevo campeón de la Serie Mundial.
Después de agradecer el trabajo de la estatua de bronce y la asistencia de cientos de aficionados, el dominicano no quiso comentar nada sobre lo que va a ser su futuro profesional tanto si entra en el mercado de los agentes libres o decide permanecer con los Cardenales.
En las afueras de su restaurante se encuentra la estatua fabricada en bronce con una altitud de tres metros y 500 kilos de peso.
El dominicano sólo se limitó a decir que "mi esposa dice que sólo podemos rezar para tomar la decisión correcta cuando llegue el momento".
Cuando un representante de un medio de comunicación local le preguntó qué pasaría con su fundación si decide firmar con otro equipo, Pujols dijo que "ojalá no tenga que tomar esa decisión".
Ese fue el segundo mensaje que Pujols podría estar dando de que las negociaciones podrían ir caminando en el sentido de que llegará a un acuerdo con los Cardenales, después de que el domingo cuando le preguntaron si se mantendría con la novena de San Luis, respondió "porqué no".
Después agregó que "Ya veremos a dónde nos lleva Dios. No me quiero adelantar a los planes divinos y decir una cosa y que luego pase algo y luzca mal. Ya sea aquí o en cualquier otro lugar, creo que nuestra fundación ayudará a la ciudad de San Luis".
El inicialista de 31 años es agente libre por primera vez en su carrera, tras jugar sus 11 primeras temporadas con los Cardenales.
La estatua la pagó un donante anónimo hace dos años. La escultura es obra de Harry Weber, y muestra a Pujols apuntando al cielo mientras cruza el plato, su gesto habitual tras batear un jonrón.