Mientras algunos legisladores no reelectos confirman que se dedicaron a apoyar la política económica de Ernesto Pérez Balladares, otros piden a los nuevos miembros del próximo período legislativo que luchen por la independencia de este órgano del Estado y que sus decisiones sean el producto de un análisis sobre lo que es mejor para el país y no de lo que les dicten sus partidos políticos.
Uno de los legisladores salientes que aceptó lo primero fue Víctor López, del PRD, quien está convencido de que la Asamblea asumió con mucha responsabilidad su labor, especialmente porque estuvo encaminada fundamentalmente a apoyar el gobierno de Ernesto Pérez Balladares, como miembro del PRD, para desarrollar su política fundamentada en el desarrollo de la parte económica.
"Ciertamente hubo un desbalance porque debimos hacer mayor énfasis en la parte social", se autocriticó López.
Sin embargo, sostiene que Panamá, durante este período, tuvo un gran auge en la parte económica y cuenta hoy con una gran infraestructura en ese sector.
Por ello,indica, si se hace un balance de la labor de la Asamblea, las leyes han estado más encaminadas al sector económico que al social.
Sobre los cuestionamientos de diversos sectores en el sentido de que la Asamblea estuvo supeditada a los lineamientos de Pérez Balladares, el legislador Víctor López manifestó que hay que entender que los partidos políticos en un sistema capitalista se utilizan para llegar a un poder con un plan de gobierno, "y nosotros no escapamos e ello". Argumentó que él reconoce su génesis y cómo llegó a la Asamblea fundamentado en el Partido Revolucionario Democrático, al cual pertenece el Presidente Pérez Balladares.
En ese sentido había que darle un nivel de coherencia política a los compromisos y a los planteamientos de campaña política para que existiera un nivel de coordinación real entre el parlamento panameño, con una mayoría perredista, y el Ejecutivo, sostiene.
No hubo sumisión, dice, por parte del Organo Legislativo en lo que respecta al Ejecutivo.
En relación a las críticas por las recientes leyes aprobadas relacionadas con los poderes extraordinarios para el Presidente Ernesto Pérez Balladares y el quórum con 17 legisladores, la fuente manifestó que se hace necesario educar a la ciudadanía porque debe ir creciendo y no debe criticar por criticar.
Señaló que el parlamento panameño debe modernizarse y hacer como otros parlamentos del mundo, tales como el norteamericano y otros latinoamericanos, donde se llega a legislar y a discutir los proyectos de ley con una presencia de muy pocos legisladores. Cuando éstos van a hacer uso de la palabra, pueden estar trabajando en sus respectivos despachos y se les llama para indicarles en qué tiempo hablarán. Al momento de votar, entonces se reúnen todos en el pleno para aprobar los proyectos de ley.
En este sentido el parlamento panameño se encamina hacia ello para que no haya necesidad de la presencia física de todos los legisladores para atender os temas. Al tener los monitores en sus respectivos despachos, podrán darle seguimiento a las discuciones, al tiempo que atienden problemas relativos a sus comunidades.
Llegará el tiempo, aseguró, en que haya incluso votación electrónica en la Asamblea Legislativa y quedará atrás el golpe a la mesa y la levantada de manos.
En este punto, los medios de comunicación tienen la responsabilidad de educar a la ciudadanía para que sepa que todo ello responde al desarrollo del pueblo, sostiene.
Sobre el articulado relacionado con el reglamento interno y la toma de posesión de la nueva presidenta, indicó que eso respondió a que en el período pasado fue engorroso tener al actual presidente y Guillermo Endara Galimany pronunciando discursos en un mismo lugar. Eso debe superarse, añadió.
Le recomienda a los nuevos legisladores que actúen con espíritu de cuerpo, defendiendo la institución y recordando siempre que este es un pueblo subdesarrollado que necesita atención.
ALFREDO ARIAS
En estos cinco años la Asamblea ha pecado por un excesivo sometimiento al Organo Ejecutivo, argumenta el legislador arnulfista Alfredo Arias. "Para mí lo más importante de un legislador es su carácter de independiente, siempre defendiendo los intereses del país y no los de un partido político", indica.
De ahí que el legislador se sienta decepcionado, porque además, la Asamblea, a su juicio, se ha dejado quitar una de sus principales funciones: la de fiscalizadora.
El gobierno de turno, llámese de hoy, de mañana o del pasado no quiere ser fiscalizado y no quiere entender que para eso hay una Asamblea Legislativa, dijo Arias.
Definitivamente que las leyes que se aprobaron en las postrimerías del recién pasado período legislativo responden a la mala calidad de los legisladores, señala Arias, quien se refirió especialmente al quórum deliberativo con 17 legisladores, lo que no es bueno, opinó.
Asimismo, el haber aprobado que el actual Presidente de Panamá gobierne por decreto hasta el 1 de septiembre no es conveniente en este momento porque con ello se trastoca la democracia, según el legislador que ya no estará en la Asamblea el próximo período.
Aconseja a los nuevos legisladores que se liberen de los partidos políticos, al tiempo que calificó positivamente el trabajo de los legisladores opositores actuales porque todos hicieron su trabajo, toda vez que cuando hubo que criticar, se criticó, y cuando hubo que apoyar proyectos de ley beneficiosos para el país, también se hizo.
"Realmente creo que la oposición supo cumplir su deber", recalcó.
El nuevo período con mayoría opositora es positivo si se logra un balance, sostiene Arias. Lo que no es positivo es que por asuntos de política se le dé contra a todo, porque se crearía "un desbarajuste" en la Asamblea Legislativa.
VICTOR MENDEZ FABREGA
Fue uno de los legisladores más combativos y con mayor porcentaje de asistencia al pleno de la Asamblea, sin embargo, no fue reelecto en su circuito, el 8-8.
Víctor Méndez Fábrega, visiblemente emocionado durante la última sesión de la actual Asamblea, opina que el trabajo durante este periodo fue productivo, pues hubo diversas leyes referentes al plan económico y a la globalización que, aun cuando todavía no se ven sus frutos, fueron de gran importancia para el desarrollo del país.
Hubo pocas leyes sociales, pero las hubo, indicó y se refirió a Ley 7 del 22 de enero de 1988, que permite a los familiares de los funcionarios públicos que fallezcan, recibir el salario acumulado sin necesidad de juicio de susesión.
"Yo creo que el Presidente Pérez Balladares debe estar satisfecho de que cumplió su palabra con respecto a su plan económico. Si éste ha rendido beneficio o no al pueblo panameño, es algo que el tiempo tendrá que decirlo", manifestó.
Reconoció que, en efecto, la Asamblea estuvo sometida al mandato del Presidente de la república y añadió que hubo una aplanadora del partido del Presidente, pero eso es parte de la democracia, si bien, hubo momentos en que el hemiciclo parecía un departamento de la Presidencia, alegó.
Indicó que el problema no es ahora de qué alianza es la mayoría, sino de que el Organo Legislativo sea independiente en la medida en que sus legisladores puedan dar sus opiniones sin estar sometidos a una revocatoria de mandato o a órdenes partidarias. Cada legislador, agregó, debe discutir con la autoridad que le han dado sus electores.
Al legislador, quien propuso una rebaja de salarios a sus colegas y que se descontar a quienes se ausentaban, le preocupan los "síntomas" que observa a pocos días de iniciarse el nuevo período legislativo, entre los que es más evidente la confrontación.
No está de acuerdo, por otro lado, con la posición del expresidente Endara de que se debe disolver la Asamblea, sino, por el contrario, lo que debe hacerse es fortalecer la democracia mediante el diálogo y la concertación entre ambas partes. Con ideas se pueden solucionar las diferencias, aconsejó a los legisladores.
Sobre las últimas leyes aprobadas por la Asamblea, Méndez Fábrega las calificó de innecesarias, pues ninguna era tan urgente que no pudiera esperar al próximo período legislativo.
Evidentemente emocionado, dijo estar muy conforme con su actuación en la Asamblea, si bien su circuito no lo reeligió. Aconsejó a los legisladores electos que hagan lo que están convencidos que deben hacer una vez lleguen a la Asamblea, sin importar si en las urnas se reflejará esa labor cuando culminen su período.
Lo importante, dijo, es sentir satisfacción y estar bien con Dios y con sus semejantes. Aconsejó asimismo, que en sus escritorios tengan siempre dos libros: la Biblia y "Cómo ganar amigos", de Dale Carnegie. Si los leen, estarán bien con Dios y con sus semejantes, que es lo más importante.
ALBERTO ALEMAN BOYD
Estos cinco años han sido para Alberto Alemán Boyd lo mismo que cada período de la Asamblea: una caja de resonancia de la vivencia política, social y económica del país, que por su condición política trae implícita la diferencia de criterios en el marco del rejuego de ideas.
De éstas surgen los proyectos de leyes, de los cuales unos se convierten en ley de la república y otros no son aprobados. Así, sin más ni menos, ha sido el período de la Asamblea que recién culminó, opinó.
El legislador perredista destacó como muy importantes las reformas al Código de Trabajo aprobadas durante el período 94-99, así como leyes que han permitido contratos y acuerdos internacionales de beneficio para Panamá.
Pese a ello, señaló, la Asamblea siempre es criticada y mal calificada como inopertante por el pueblo. No obstante, ello se debe a su misma concepción política la que la hace vulnerable y dar esa apariencia de inoperancia.
Pero si se analiza profundamente, la realidad es que a través de la Asamblea Legislativa se practica el amplio parámetro de la democracia, sustentó Alemán Boyd, quien tiene 15 años consecutivos de ser legislador de la república.
Además, es a través del hemiciclo de donde emanan leyes de beneficio económico y social para el desarrollo de la nación, alegó en defensa de esa institución.
Sobre la dependencia del Organo Legislativo del Ejecutivo, Alemán Boyd argumentó que siempre se ha hecho la misma crítica, período tras período, porque se ha tratado de mantener una relación armónica con el Ejecutivo, toda vez que esto permite mantener a ambos órganos, no en un estatus de elasticidad tirante, sino de comunicación, diálogo e intercambio de ideas. De esta manera, cuando la Asamblea no está de acuerdo con algo que propone el Ejectivo, se buscan los mecanismos de diálogo para llegar a un entendimiento.
Puso como prueba el proyecto de la creación de la Sala Quinta, que no se aprobó y se mantiene en un estatus de intercambio de ideas y de sustentaciones jurídicas y constitucionales. Ello es así porque el manto político cayó sobre ese proyecto.
En relación a la aprobación de poderes extraordinarios para el Presidente, el legislador aseguró que no es la primera vez que se aprueba esta ley, pues se hizo durante el período de Nicolás Ardito Barleta, al igual que en el de Guillermo Endara.
Es más, dijo, en su momento, Mireya Moscoso hará pedirá esos poderes para lograr una gobernabilidad mientras se da la transición de un gobierno a otro, a fin de que el Ejecutivo pueda hacer leyes mediante decretos. De no hacerlo, empantana y tranca el desarrollo y la gobernabilidad durante la transición.
Por otra parte, el experimentado político opina que para el próximo período con una mayoría opositora, será más fácil para los legisladores de la alianza Nueva Nación realizar su trabajo porque cuando se es de oposición se reciben más sombrerazos que peloneras.
El hecho de no haber sido reelegido no le preocupa a Alemán Boyd. En un "nada es eterno", basó su filosofía. A veces, dice, hay que hacer un alto en el camino para regresar con renovados bríos y dar paso al relevo, porque es necesario descansar para recuperar las fuerzas.
"Yo siempre he estado consciente de que vivo hoy, luego sé que existo; el mañana es incierto, sólo Dios lo sabe", argumenta, al tiempo que señala que él está preparado para aceptar las decisiones de su empleador, que es el pueblo. A lo mejor, manifiesta, ese pueblo quiso que él se tomara su descanso.
Sobre las críticas vertidas por algunos sectores sobre las partidas circuitales, Alemán Boyd dijo que hay legisladores que dan risa, porque, por un lado critican que se haya aprobado la autonomía para el presupuesto de la Asamblea, pero por el otro, ellos mismos saben que si no hubiesen contado con partidas circuitales, jamás hubiesen sido reelectos en sus comunidades.
Ellos, aseguró, serán los primeros en sentirse halagados de poder usufructuar de las reformas que les deja la Asamblea y que les valoriza más el rango de legisladores.
JUAN MANUEL PERALTA
Fue vicepresidente de la Asamblea y tampoco fue reelecto.
Opina que la Asamblea llenó las expectativas porque cambió las estructuras económicas del país y eso hizo que mejorara el Estado panameño.
Se aprobaron todas las leyes necesarias para hacer los cambios que requería la economía del país y en eso estriba el éxito de la Asamblea Legislativa, a su juicio.
Se le dio mucho énfasis, dice, a la juventud, a la mujer, a la niñez y a la familia con la aprobación de diversas leyes de interés social, especialmente la creación de un ministerio.
El Estado panameño se ha modernizado, producto de las leyes aprobadas por la Asamblea, sostiene Peralta.
Sobre las críticas negativas de la población por las medidas económicas, Peralta está confiado en que el tiempo va a decir quién tenía la razón, porque actualmente, el país se aboca a una adecuación para hacer frente a las medidas económicas de carácter mundial, lo que debió hacerse hace 20 años y no se hizo.
Respecto a los señalamientos de Guillermo Endara en el sentido de disolver la Asamblea, Peralta enfatiza que es un argumento descabellado.
Cuando Manuel Antonio Noriega estaba al frente de las Fuerzas de Defensa (y del país), ellos (la actual oposición) hicieron un movimiento civilista y ganaron las elecciones. Eso se respetó porque regresó la democracia, dice.
Al legislador le extraña que ahora en democracia, "ellos" hablen de golpe de Estado.
Sobre la base de su experiencia como legislador, les recomienda a quienes integrarán la próxima cámara edilicia que utilicen el diálogo en todo momento, con una dosis de paciencia y tranquilidad. Que traten de llevarse lo mejor posible.
No está de acuerdo con quienes argumentan que el poder legislativo estuvo más que nunca supeditado al Ejecutivo.
"Cuando nosotros hemos propuesto que la Asamblea sea independiente (refiriéndose al presupuesto), entonces es malo; entonces para unas cosas (ser independientes) es bueno y resulta que para otras, es malo. Entonces, ¿qué es lo que quieren?", señaló molesto el legislador.
El problema que hay en Panamá, argumenta, es de cultura, porque a un legislador se le pide de todo: desde artículos deportivos hasta lo necesario para desarrollar la cultura, pasando por lo que se necesita para una capilla, para caminos de penetración, en fin, el legislador queda convertido en un Honorable Representante grande.
Si ese legislador no suple esas necesidades, entonces para la gente de su circuito, no sirve, "por más que se mate hablando aquí en el pleno y aprobando leyes y haciendo leyes", señaló en un estilo de hablar muy propio del campesino panameño.
Al legislador se le mide en Panamá por las obras que haya realizado en su circuito y no por las leyes que proponga. De ahí que las partidas circuitales son vitales para un legislador, según Peralta.
Esas partidas llenan el vacío que no puede llenar el Organo Ejecutivo con su programa de trabajo, añadió.
El legislador terminó señalando que el mayor logro del recién pasado período fueron las leyes de beneficio social, mientras que lo peor a lo que se abocó el pleno legislativo fue a la aprobación del referéndum porque dio al traste "con muchas cosas".