Miles de indígenas y campesinos guatemaltecos continúan hoy con una marcha pacífica en la capital para rechazar la explotación minera y la construcción de una planta productora de cemento en el país centroamericano.
Según los organizadores de la protesta, más de 10.000 habitantes de San Juan Sacatepéquez, que ayer recorrieron a pie 35 kilómetros desde ese municipio hasta la capital, caminan hoy por el área metropolitana rumbo a la Casa Presidencial, en el Centro Histórico, en protesta por la construcción de una fábrica de cemento en su comunidad.
El rechazo a la instalación de la planta productora, propiedad de Cementos Progreso, se inició en diciembre 2007, cuando se registró el primer enfrentamiento que dejó como saldo 12 policías heridos y 17 campesinos detenidos.
El 23 de junio de 2008 se registró otra gran protesta en San Juan Sacatepéquez, en el occidente del país, con un saldo de un campesino muerto y otros 43 detenidos, lo que obligó al Gobierno a decretar un Estado de Prevención por 15 días para garantizar la seguridad en la población.
Domingo Hernández, uno de los dirigentes del movimiento, aseguró que la principal exigencia al Gobierno del presidente Álvaro Colom, con quien espera entrevistarse hoy, es que impida la continuación de la construcción de la fábrica de cemento.
"Ya no queremos más diálogo sino que se impida la actividad minera y la construcción de la planta", advirtieron los dirigentes, entre ellos Daniel Pascual, del Comité de Unidad Campesina (CUC).
Los pobladores de San Juan Sacatepéquez se oponen a la planta por considerar que ocasionará daños al medioambiente y podría dejar sin agua y sin árboles a la comunidad.
Sin embargo, el ministro de Ambiente, Luis Ferraté, aseguró hoy que la empresa Cementos Progreso ha cumplido con el estudio de impacto ambiental y que no se generarán daños por la construcción de la planta, en la que se prevé una producción de 2,2 millones de toneladas anuales de cemento.
La planta se construye con una inversión de unos 690 millones de dólares a unos 15 kilómetros del caso urbano de San Juan Sacatepéquez.
De forma paralela a la multitudinaria marcha en la capital, cientos de indígenas y campesinos bloquearon hoy varios tramos carreteros en regiones de los departamentos de San Marcos, Huehuetenango, Petén, Sololá y Quetzaltenango, en el oeste del país, para rechazar la explotación minera.
Las organizaciones advirtieron hoy que si el Gobierno no da una solución a sus demandas, están dispuestos a movilizar en los próximos días a más de 75.000 campesinos para bloquear carreteras.
El viceministro de Energía, Alfredo Pokus, anunció hoy que el Ejecutivo está abierto al diálogo y lamentó que los campesinos hayan adoptado medidas de hecho.
El gerente de Desarrollo Sostenible de Cementos Progreso, Eduardo Aguirre, sostuvo hoy que están dispuestos a dialogar con los líderes de la comunidad para encontrar una solución que beneficie a la población.
La fábrica, según Aguirre, podría iniciar operaciones en 2012.