La principal patronal azucarera de Brasil, la Unión de la Industria de la Caña de Azúcar (Unica), convocó hoy la segunda conferencia internacional sobre etanol, que explorará el futuro para la expansión de este combustible de origen vegetal.
La llamada "Ethanol Summit" reunirá entre el 1 y el 3 de junio próximos en la ciudad de Sao Paulo a 130 conferenciantes ligados a entidades públicas, privadas, instituciones de estudio, además de gobernantes, entre cerca de 1.500 participantes.
El evento bienal continuará los trabajos de la primera edición, que en junio de 2007 reunió a conferenciantes como el ex presidente del Gobierno de España Felipe González o el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso y el inversor George Soros.
En la segunda edición, la conferencia analizará el debate entre el aumento de la producción de etanol y el equilibrio ambiental del sector energético basado en el azúcar de caña.
Con 22.478 millones de litros de alcohol combustible producidos en la cosecha 2007-2008, Brasil se sitúa como el segundo mayor productor de etanol del mundo por detrás de Estados Unidos, país en el que se elabora a partir de maíz.
Además, el gigante suramericano es el primer exportador mundial, con cerca del 38 por ciento de la cuota mundial. Su mayor cliente es Estados Unidos.
Desde hace tres décadas el etanol es una alternativa a los combustibles fósiles en el parqué automovilístico brasileño.
Actualmente, cerca del 85 por ciento de los automóviles nuevos vendidos en Brasil está preparado para funcionar con gasolina, con etanol o con ambos combustibles mezclados.
El auge de los combustibles de origen vegetal ha generado críticas entre los grupos ambientalistas, que temen que puedan amenazar a la producción de alimentos, o contribuir a la extensión de los monocultivos y, en el caso de Brasil, a arrasar ecosistemas en peligro como la Amazonía.
El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, fervoroso defensor del etanol, ha rechazado estos extremos, apoyado en que la gran mayoría de los cañaverales del país se encuentra en el estado de Sao Paulo, a miles de kilómetros de la frontera del bosque amazónico.