Las autoridades judiciales de Costa Rica afirmaron hoy que la toma de rehenes protagonizada el miércoles por reos en una cárcel de máxima seguridad fue parte de un intento de fuga que aparentemente contaba con ayuda de funcionarios del centro penal y de gente de afuera.
El director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Jorge Rojas, declaró hoy en una conferencia de prensa que los reclusos de la sección de máxima seguridad de la cárcel La Reforma, unos 20 kilómetros al oeste de San José, tuvieron acceso a dos armas y a las llaves de sus celdas antes de iniciar la toma de rehenes.
Además, en las afueras del penal las autoridades hallaron un vehículo con dos rifles AK-47, 1.200 municiones para esas armas, dos máscaras antigás, seis explosivos caseros, chalecos antibalas y una luz rotativa similar a las de un vehículo policial, lo que evidencia que los reos contaban con la ayuda de personas en el exterior de la cárcel.
Según relató Rojas, los presos utilizaron las llaves para abrir 40 de las 70 celdas del sector de máxima seguridad, y luego siete de ellos se movilizaron dentro de las instalaciones y capturaron como rehenes a 15 funcionarios penitenciarios.
Muchos de los reos se quedaron en las celdas sin participar en el intento de fuga y otro grupo de 14 fue capturado cerca de la cancha de fútbol del penal cuando buscaban una forma de escapar.
El grupo de siete, que ideó el plan, tenía como objetivo movilizarse hasta la armería del centro penitenciario y utilizaron a los rehenes como escudos ante una eventual intervención policial.
Rojas explicó que el cerco policial se ubicó cerca de la armería y ante la negativa de los prófugos de detenerse comenzó un intercambio de disparos que terminó con la muerte en el sitio de dos reclusos y la captura de los otros cinco.
Entre los cinco amotinados hay condenados por parricidio, narcotráfico, violaciones sexuales, homicidio y robo agravado.
Cuatro rehenes resultaron heridos y fueron trasladados a hospitales, donde uno de ellos murió, a quien las autoridades identificaron primero como Mario Castro, pero lo corrigieron por Francis Morales.
Los reclusos fallecidos fueron identificados como Johnny Rodríguez Moya, quien descontaba una pena de 33 años de cárcel por varios delitos, y el nicaragüense Erlin Hurtado, quien fue sentenciado a 210 años de cárcel por un atraco frustrado que derivó en una toma de rehenes en una agencia bancaria en 2005.
Esa toma de rehenes en la agencia bancaria de la localidad de Monteverde, en la provincia de Puntarenas (Pacífico), dejó nueve muertos: dos asaltantes, un policía, dos empleados bancarios y cuatro clientes, y es uno de los hechos delictivos más graves en la historia reciente del país.
El ministro costarricense de Justicia, Hernando París, aseguró hoy que el caso de intento de fuga está en investigación y que desde este jueves se han aplicado medidas de seguridad confidenciales para evitar situaciones similares en cualquier cárcel del país.